Los vecinos de Arturo Sampay y Alejo Peyret, en la zona sur de Paraná, viven hace un mes envueltos por el olor nauseabundo de las cloacas.
"Ya empiezan a salir diferentes desechos. Llamamos al 147 pero no hay reparación todavía", escribió la vecina que sacó las fotos y las envió a UNO.
La situación es grave porque, por ejemplo, el perro de una familia come los desechos de la cloaca y entra a casa para jugar con los niños.
Es más, en el barrio, los niños todavía pueden jugar en las calles. Lo que es un valor agregado en comparación con otras zonas de la ciudad, en este caso es un riesgo importante.



