Acceso y cara de la ciudad. Es el eje vial más utilizado en Paraná. Pese a los millones de pesos invertidos en los últimos 15 años, sufre un acelerado deterioro. El intendente Varisco anunció un plan de reparación y remodelación

La neurálgica avenida Ramírez es un eterno e inconcluso desafío permanente de obras

Por UNO

Con profundas y amplias grietas, bloques de hormigón peligrosamente desprendidos del cantero central, parches de material asfáltico sobre el hormigón, baches, tapas de desagües en desnivel con la calzada, asfalto hundido, pérdidas de agua, falta de onda verde y de señalización del cruce ferroviario, son algunos de los principales problemas que muestra avenida Francisco Ramírez, el principal eje troncal de Paraná y única vía de comunicación que une al norte y al sur.

Es uno de los accesos principales y una de las caras más visibles de la capital provincial. Nace en cercanías del río y se extiende más de seis kilómetros hasta convertirse en calle de tierra, llegando también a las nuevas urbanizaciones de la zona sur.

Esta semana, en el marco de la apertura de sesiones del Concejo Deliberante, el intendente Sergio Varisco confirmó la reparación y remodelación de la avenida. La necesaria inversión conforma el paquete de obras públicas planificadas por el jefe comunal para este año, y apunta a dar respuestas al deteriorado y peligroso estado de la avenida. El proyecto de obra había sido adelantado a fines del año pasado.

La reparación y remodelación de avenida es tan permanente, como inconclusa. Las últimas gestiones de gobierno han invertido millones de pesos, en algunos de sus tramos.

Al problema de reparaciones incompletas o mal realizadas, se suman nuevas averías que se van originando por el paso permanente e intenso de miles de automóviles, y las recurrentes pérdidas en las cañerías de agua potable.

Lejos quedó en el tiempo aquella obra de ensanche y doble vía inaugurada por don Humberto Varisco, cuando el siglo XX estaba a punto de irse, que jerarquizó y transformó la amplia zona extendida desde Salvador Maciá y Racedo hasta avenida de las Américas. Esa ampliación, apenas cinco años después, sufrió prácticamente la mutilación de un carril, sobre su calzada de circulación norte-sur, debido a la construcción de la nueva planta potabilizadora. La colocación de las nuevas cañerías de transporte de agua potable desde la planta del Cristo Redentor hasta el centro de distribución Ejército, en el barrio San Agustín, dejaron las huellas que se padecen cada vez más: severos desniveles de altura, grietas y ondulaciones que se van agigantando con el paso de los años.

Era obligación de la empresa privada que hizo la obra de las nuevas redes de agua, la reconstrucción de la avenida, algo que es una obviedad decir, no ocurrió. Y como a caballo regalado no se le miran los dientes, porque la planta que tuvo costo cero para la Municipalidad, tampoco hubo reclamos posteriores, ni a la constructora ni al gobierno nacional.

Entre 2007 y 2011, la administración de José Carlos Halle se encolumnó detrás de un ambicioso proyecto de mejoramiento de la avenida, que abarcó el tramo entre Laurencena y Racedo. Entre otras cosas extendió el cantero central evitando determinados radios de giro -se impidió el cruce hacia Villaguay o Andrés Pazos, y quedó exceptuada calle La Paz, por su llegada al hospital San Roque-. Se puso hormigón en el cantero, se mejoraron las veredas, se cambió la iluminación y se efectuaron arreglos en la calzada. El objetivo de continuar el tramo siguiente quedó trunco.

Uno de los puntos polémicos en aquella ocasión fue la idea de prohibir el estacionamiento sobre la avenida; tras la reacción de los comerciantes, eso fue descartado.

Durante la última gestión municipal, la intendenta Blanca Osuna también dispuso una inversión millonaria y encaró distintas intervenciones sobre la principal avenida de la ciudad, pero nuevamente en el tramo entre Racedo y Laurencena.

Se repararon más paños de hormigón, se reconstruyeron los cordones de los canteros centrales y se sellaron las grietas en la calzada. La marca saliente de la gestión fue la incorporación de parantes en las reconocidas "punteras", polémica que provocó voces a favor -en su mayoría- y en contra. Las colisiones contra esos bloques de hormigón fueron diarias, fundamentalmente en tres o cuatro esquinas. Justamente, en esas intersecciones -calles Urquiza, Almirante Brown y 25 de Mayo-, las estructuras fueron retiradas por la actual administración municipal, a pocos meses de asumir. Más allá de algún choque aislado, fue una solución y el tema salió de la agenda de problemas urbanos.

Vendrá ahora el tiempo de una nueva y necesaria renovación e inversión de la avenida, con el reto de que la mejora tenga efectos más duraderos.

 Embed      
Grietas y pozos. Pese a las inversiones de los últimos años, la arteria está muy deteriorada.
Grietas y pozos. Pese a las inversiones de los últimos años, la arteria está muy deteriorada.
 Embed      
Grietas y pozos. Pese a las inversiones de los últimos años, la arteria está muy deteriorada.
Grietas y pozos. Pese a las inversiones de los últimos años, la arteria está muy deteriorada.
 Embed      
Grietas y pozos. Pese a las inversiones de los últimos años, la arteria está muy deteriorada.
Grietas y pozos. Pese a las inversiones de los últimos años, la arteria está muy deteriorada.
FUENTE: borrar

Temas relacionados: