Análisis y opinión

Preguntas incómodas en una Argentina con casi 6 millones de personas que no pagan sus deudas

En Mendoza hay 271.476 morosos y en el país casi 6 millones. ¿Cuándo una suma de decisiones privadas se convierte en un problema colectivo?

Hasta diez llamadas diarias, de números desconocidos, recibe un deudor común y corriente si se atrasa en los pagos. Lo vuelven loco. Al otro lado de la línea suena una voz prepotente que amenaza con graves consecuencias. Y si se opta por no atender, al rato llega el mensaje de WhatsApp avisando que van a contactarse con la empresa donde uno trabaja. Las "advertencias" pueden incluso mencionar a familiares.

Es la rutina que enfrentan muchos de los 271.476 morosos que hay en Mendoza: el asedio de los apretadores que se dedican a desesperar a quienes ya están desesperados. Aquí, un ejemplo:

Captura de un mensaje real enviado por cobradores a través de WhatsApp. En este caso, amenazando con contactarse con los empleadores de la persona que debe plata y mencionando a un familiar.

Captura de un mensaje real enviado por cobradores a través de WhatsApp. En este caso, amenazando con contactarse con los empleadores de la persona que debe plata y mencionando a un familiar.

La resolución 1.033/2021 de la Secretaría de Comercio subraya que las empresas que pretendan cobrar no pueden recurrir a “presiones, acoso, hostigamiento, amenaza o coacción” ni a “cualquier otro tipo de manipulación verbal para convencer” ni afectar “la reputación, la privacidad del hogar, las actividades laborales o la imagen ante terceros”. Si la norma existe, ¿por qué nadie pone límites?

Y esos son los cobradores amables. Otra gran pregunta es qué pasa si uno le debe al prestamista del barrio, cuyos métodos pueden ser muy distintos. Ahí la deuda se torna casi corporal. Como la libra de carne que Shylock reclama en "El mercader de Venecia"; solo que Shakespeare situó la obra en el siglo XVI.

¿Por qué algunas de esas escenas ambientadas en los albores del capitalismo se vuelven tan familiares?

Tantas historias, tantas preguntas.

Del banco a la billetera virtual y el prestamista de la esquina

Son algunos interrogantes que sobrevuelan el fenómeno de la morosidad en Argentina, un problema que afecta a casi 6 millones de personas, de las cuales 3,6 millones tienen al menos una deuda catalogada directamente como irrecuperable.

En Mendoza, el propio Gobierno reconoce que más de 270.000 ciudadanos acumulan atrasos superiores a 90 días y una porción considerable corre el riesgo de quedar como deudor incobrable: una forma de muerte civil dentro de la economía de mercado. El ministro Víctor Fayad admitió que negocia con los bancos para encontrar una salida.

¿Pero quién negociará con los prestamistas informales, que en las barriadas suelen recurrir a amenazas e incluso a la violencia para cobrar?

Y otra pregunta incómoda: ¿qué porcentaje de todos esos deudores pidió el préstamo por fuerza mayor y qué porcentaje lo hizo para satisfacer caprichos de consumo?

O, todavía más allá: ¿debería el Estado defenderlos a todos por igual?

Obtener un préstamo nunca fue tan fácil. El tema es pagarlo.

Obtener un préstamo nunca fue tan fácil. El tema es pagarlo.

Cáncer o vacaciones

El otro día escribió a Radio Nihuil un oyente que había sacado un préstamo para pagar los remedios oncológicos de su madre. ¿Es la misma situación que la de un deudor que se empernó, de caliente nomás, para ir a ver el Mundial de Fútbol?

Y suponiendo que este deudor que fue al Mundial tenga hijos y sea jefe de familia: ¿hay que embargarlo y dejarlo caer en la miseria junto a sus niños? ¿Qué culpa tienen los pibes de que su padre sea un cabeza de termo? ¿Qué diferencia hay entre reclamar responsabilidad y aplicar castigos colectivos?

La gente se endeuda, okey. ¿Acaso no se basa todo el sistema en hacernos sentir que es indispensable, urgente, determinante comprar cosas que no precisamos? ¿No opera la publicidad horadando el inconsciente para conseguir que gastemos más y más?

En las periferias, los jóvenes se endeudan para hacer apuestas online ¿Llegaron hasta ahí solos? ¿Nadie los empujó? ¿Debe permitirse apostar online con dinero prestado?

Tantas historias, tantas preguntas.

La metáfora de la pistola

El Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/2023, dictado en diciembre de ese año y pomposamente titulado “Bases para la Reconstrucción de la Economía Argentina”, alteró el equilibrio de poder en las relaciones de consumo financiero. Entre otras cosas, flexibilizó el régimen de las tarjetas de crédito y eliminó el tope que limitaba los intereses punitorios.

En un contexto de caída de los salarios, eso allanó el camino para que algunas empresas salieran a ofrecer préstamos que la gente usaba para cubrir gastos corrientes: supermercado, alquiler, medicina.

De hecho, un estudio de MATE (Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía) sugirió que antes de la mora cayó el ingreso: tomando noviembre de 2023 como el 100, el salario privado tocó 86 puntos en marzo del '24; y las jubilaciones 61. Esa distancia se cubrió primero con ahorros -si había- y luego con deuda.

La evolución del ingreso desde noviembre de 2023, según MATE.

La evolución del ingreso desde noviembre de 2023, según MATE.

¿Les pusieron una pistola en la cabeza para pedir esos préstamos?”, retruca el presidente Javier Milei cuando le consultan si el Estado nacional ayudará de alguna manera a los que quedaron en rojo. Fue, a su criterio, una decisión individual.

Pero cuando uno se endeuda para comer, la línea entre el libre albedrío y el ansia por sobrevivir se desdibuja. “También podés elegir morirte de hambre”, argumentó en su momento el líder del Ejecutivo durante un debate con Juan Grabois.

¿Es una opción morirse?

Tantas historias, tantas preguntas.

Saluden a la clase media

Los datos de la mora familiar son devastadores. En octubre de 2024, el incumplimiento de las familias se ubicaba en 2,5%; pero para mayo de 2026 el guarismo había experimentado un salto hasta alcanzar 12,8%, lo que implica que la mora bancaria de los hogares se quintuplicó en menos de dos años.

Y con las fintech (Mercado Libre, Ualá, etcétera), las tiendas de electrodomésticos y los supermercados, el panorama es aún peor.

Lo irónico es que, por ahora, miles de familias pueden quebrar sin que el sistema financiero esté en riesgo.

Pero vamos a ponernos más garcas, ahora que estamos por terminar: todos tenemos un amigo que se endeudó para comprar zonceras, cambiar el auto o irse de vacaciones. Asuntos que, al menos hasta hace poco, no eran vistos como necesidades básicas.

¿Qué significa ese consumo "superfluo" que insiste en reaparecer?

¿Cuánto más podrán maquillar su caída en la pobreza?

¿Debe garantizarse un piso vital -alimentos, vivienda, servicios esenciales- incluso a quien administró irresponsablemente su dinero?

Cuando casi 6 millones de tipos y minas incumplen al mismo tiempo, ¿nos hallamos ante una montaña de malas decisiones individuales o ante un problema económico colectivo?

Y si es un problema que terminará repercutiendo en toda la sociedad, ¿con qué argumentos puede el Estado lavarse las manos?

En pocas palabras

  • Morosidad: el artículo analiza la creciente problemática de la morosidad en Argentina, afectando a millones de personas y familias.
  • Endeudamiento: se cuestiona el origen del endeudamiento, desde necesidades básicas hasta consumos impulsivos, y la responsabilidad estatal.
  • Clase media: se evidencia un deterioro significativo en la situación financiera de la clase media, con un aumento drástico de la mora bancaria y general.
Resumen generado por Thinkindot AI

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