Detrás de la presentanción de la "Ley Segovia" un proyecto que lanzaron en conjunto la senadora mendocina Anabel Fernández Sagasti y la diputada bonaerense Luciana Potenza, hay una historia que, además de terrible, es conmovedora.
Por el caso de una niña abusada, Fernández Sagasti presentó un proyecto que evita que la violación quede impune
La iniciativa establece que la prescripción se interrumpa desde el momento en que el abusador se fuga. El caso que lo inspiró es conmovedor
El corazón del proyecto consiste en que cuando un acusado de abuso sexual a menores se fugue, se interrumpe la prescripción de la pena. Nada más y nada menos que eso.
La historia que inspiró este proyecto incluye a una niña de 11 años abusada y embarazada por su padrastro, y la lucha de su hermana mayor, Yamila Segovia que no se detuvo hasta hallar al abusador, Alberto Martín del Valle y meterlo preso. Sin embargo, Del Valle actualmente busca su impunidad en la prescripción del caso, situación que la iniciativa de Anabel Fernández Sagasti busca evitar.
Cómo fue el abuso de la niña
La historia que inspiró este proyecto comenzó hace 15 años en Puán, una localidad de la provincia de Buenos Aires. Allí, una mujer, madre de dos niñas de 11 y 13 años, se casó con Alberto Martín del Valle. El hombre, que en principio parecía una buena persona, pronto se convirtió en un monstruo que comenzó a abusar de la menor de las niñas.
Como consecuencia de esos abusos, la niña de 11 años quedó embarazada. Del Valle quiso ocultar el abuso llevándola a la Ciudad de Buenos Aires para terminar con la gestación -que en aquel momento era ilegal- en una clínica clandestina. El aborto no se pudo concretar porque la niña se encontraba muy nerviosa y Del Valle no tuvo otro camino que regresar con la niña al pueblo. El embarazo siguió adelante.
Para cuando el bebé nació, Del Valle ya se había fugado. Sin embargo, se pudo realizar un ADN que fue 99,99% coincidente entre el niño y el abusador.
Allí, la historia se divide en dos. Porque a pesar de la tragedia vivida por la hermana menor, Yamila, la mayor de las Segovia, se convirtió en una heroína. Pasó toda la escuela secundaria para estudiar abogacía y ser la representante legal de su hermana y fue lo que hizo.
En medio, acompañó muchísimas veces a su mamá a la Justicia, porque en el pueblo todos sabían que Del Valle no estaba muy lejos. El hombre se fue a vivir a la localidad costera de Mar de Ajó y allí hacía una vida tranquila, comía asado con sus amigos, publicaba fotos en las redes sociales, y sencillamente, disfrutaba de una libertad que solo puede ofrecer la impunidad.
Sin embargo, Yamila avanzaba firmemente en el camino de convertirse en abogada y lo logró. Entonces, se presentó en los tribunales y se constituyó en querellante de la causa de su hermanita, lo que comprobó es lo que todos sospechaban.
Un abusador que estuvo casi 15 años prófugo
Del Valle permaneció más de 14 años prófugo. Durante ese tiempo, según surge de la investigación, habría utilizado una identidad falsa, evitando movimientos bancarios que pudieran permitir su localización y ocultado información vinculada con su filiación.
Mientras tanto, la causa avanzaba con enormes dificultades y el tiempo corría.
Yamila, sin embargo, no abandonó la búsqueda.
Terminó la secundaria, estudió Abogacía y se recibió. Su objetivo no era solamente convertirse en abogada: quería utilizar esa profesión para conseguir justicia para su hermana. Se constituyó como querellante en la causa y comenzó a trabajar sobre un expediente que llevaba años prácticamente detenido.
Antes de que vencieran los plazos de prescripción, logró mover nuevamente la investigación y avanzar en la búsqueda del hombre que había desaparecido.
Finalmente, Del Valle fue localizado en Florencio Varela y detenido después de más de 14 años de fuga.
La paradoja: ahora se discute si el caso prescribió
La detención, sin embargo, no significó el final de la historia.
Una jueza de Garantías consideró que había transcurrido el plazo de 12 años previsto para la prescripción y ordenó el sobreseimiento de Del Valle. La Cámara Penal de Bahía Blanca frenó su liberación y pidió investigar si durante los años que permaneció prófugo cometió otros delitos que pudieran haber interrumpido la prescripción.
Así, después de casi 15 años de búsqueda, la causa volvió a quedar atrapada en una discusión sobre el paso del tiempo.
La situación es la que llevó a Anabel Fernández Sagasti y Potenza a presentar su proyecto de ley en el Congreso. Ambas legisladoras impulsan que la prescripción se interrumpa cuando el acusado se encuentre prófugo, para evitar que quien se sustrae de la Justicia pueda terminar beneficiándose precisamente por haber permanecido oculto.
Ahora, con Del Valle detenido, la discusión es otra: si puede ser juzgado o si el paso del tiempo terminará favoreciendo a quien durante años se mantuvo fuera del alcance de la Justicia.
La pregunta que plantea el caso excede a esta familia: ¿puede un acusado beneficiarse con la prescripción de un delito cuando fue precisamente su fuga la que hizo que pasaran los años sin que pudiera ser juzgado?
Ese es el vacío que buscan modificar Anabel Fernández Sagasti y Potenza con sus proyectos. Y detrás de la iniciativa legislativa está la historia de Yamila, una hermana que pasó de tener 13 años y buscar respuestas para su familia a convertirse en abogada para intentar conseguir Justicia.
En pocas palabras
- Ley Segovia: impulsa que la prescripción de delitos se interrumpa si el abusador se fuga.
- Caso inspirador: busca evitar la impunidad en casos como el de una niña abusada y su agresor.
- Debate judicial: se discute si el tiempo de fuga debe suspender o no la prescripción de la pena.

