Mi padre, el delincuente

Nada como usar a miembros de la familia para hacer política. Así piensan algunos fogoneros de esa actividad.

Sobre todo si esos parientes de los políticos han muerto. O están enfermos. O se hallan ante situaciones terribles. E incluso si están pasando por momentos  maravillosos.

Ciertos parientes, sostienen algunos gurúes, "garpan", es decir ayudan a ampliar, sostener o relanzar una carrera.

Otros observadores, los menos, entienden que eso puede ser una canallada porque les parece que usar a tus seres queridos para fines políticos es un riesgo enorme tanto en lo político como en lo humano.

Está un tercer grupo, en apariencia más realista, que cree que política y familia terminan mezclados en una vorágine en la que es muy difícil separar los tantos de manera quirúrgica.

De Zulema a Agustina

Veamos algunos de los ejemplos más conocidos  en la historia reciente de la Argentina en los que se mezcló política y familia, queriéndolo o no. 

Entre lo negativo: la muerte trágica de Carlitos Menem, el deceso de Néstor Kirchner, Zulema Yoma echada a los empujones de la residencia de Olivos,  las operaciones médicas a las que fue sometida Cristina, el fallecimiento de Franco Macri, entre otros.

Entre lo fresco: ver crecer a Antonia Macri Awada, el casamiento de un anciano Menem con Cecilia Bolocco, el noviazgo de Shakira con Antonio De la Rúa; Agustina Macri, la hija mayor del presidente convertida en directora de cine. 

A los bifes

Hagamos foco ahora en los ejemplos más claros que se han dado en los últimos días sobre este particular y que han tenido como protagonistas a Mauricio Macri y a Cristina Kirchner, las dos figuras salientes de la política argentina.

El actual Presidente sorprendió el domingo a la noche en el programa de Luis Majul, La Cornisa, por América TV, con una declaración política que debe tener escasos antecedentes en el mundo entero.

"Lo que hizo mi padre era un delito, él formaba parte de un sistema extorsivo del kirchnerismo", dijo Macri para referirse a lo que era cotidiano durante los gobiernos de Néstor y de  Cristina: el empresario que quería trabajar para el Estado y enriquecerse debía pagar coimas, añadió el mandatario.

Unos días antes, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner había inquietado al país al dar a conocer un video, elaborado por expertos en comunicación, donde  daba a conocer al país que su hija Florencia, quien se hallaba en Cuba, estaba imposibilitada de volver a la Argentina donde la esperan dos juicio orales y públicos: uno por los hoteles "fantasmas" de la familia en los que se habría lavado dinero, y otro por el inexplicable ahorro de cinco millones de dólares que Florencia tenía en una caja de seguridad.

Cristina aseguró que su hija padece una dolencia que le impide movilizarse en avión, enfermedad  que le había sido provocada por la "persecución judicial" de la que es objeto la familia Kirchner en la Argentina.

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Un caso

En el caso de Mauricio Macri sus declaraciones se dieron en el marco del duelo familiar por la desaparición de su padre Franco.

El Presidente primero alabó la historia emprendedora de su padre y su trayectoria como un empresario exitoso. Pero después sugirió que no podía dejar pasar, por el cargo que él ahora ocupa y porque necesitaba diferenciarse, que su padre cometió delito al pagarle coimas a un gobierno corrupto como el de los kirchner para obtener licitaciones.

Esto, en un país como la Argentina, es un dato absolutamente novedoso. Y marca una diferencia fundamental entre Macri y su predecesora en la Casa Rosada, más allá de si es algo sincero o una operación de marketing político porque ahora Franco ya no puede hablar.

Lo que el Presidente está diciendo es: nosotros no coimeamos.

Franco Macri, como cientos de empresarios argentinos le pagaron coimas a los K, lo cual quedó al descubierto en la investigación judicial Los cuadernos de las coimas, en la cual decenas de hombres de negocios admitieron (en calidad de "arrepentidos" para no recibir penas tan severas) el delito cometido

Y otro caso

En el caso de Cristina no hubo ni habrá, si nos atenemos a la historia política de los kirchner, ningún reconocimiento de errores. De ningún error.

Para la ex presidenta, su hija Florencia no está sufriendo porque tema quedar presa ante las supuestas actividades delictuales que habría cometido.

Sufre por un "brutal acoso y persecución" a manos del Justicia federal por el solo hecho de ser hija de Néstor y de Cristina Kirchner. No porque haya cometido delitos.

En el relato de Cristina no se explica por qué aparece Florencia como una de las dueñas de los hoteles "pantalla" que los kirchner alquilaban a los testaferros amigos, como Lázaro Báez, para lavar dinero de las coimas, ni por qué la muchacha tenía ahorros por cinco millones de dólares en la caja de seguridad de un conocido banco.

¿Vio cuando algunos analistas políticos sugieren que pese a la crisis, Macri todavía tiene chances de pelear su reelección? 

¿Y vio que hay gente que se pregunta cómo puede ser eso?

En esta columna -creo- podría estar clareando por lo menos una de las razones