Este domingo es posible que en algunas mesas familiares se discuta si el papa León XIV llega a la Argentina para hacer política o si se limitará, como recomiendan algunos, a temas "estrictamente espirituales": el cielo, los angelitos y otros seres etéreos.
El papa León XIV, un "zurdo" que Milei recibe con honores
La visita de León XIV reabre el debate sobre el papel político de la Iglesia. Sus ideas sobre justicia social y propiedad privada interpelan a los gobernantes
Pero el espíritu no es algo separado de lo material, y es fácil encontrar en el cristianismo la huella de esa integración: un carpintero judío y pobre cuyo cuerpo clavaron en una cruz hace dos milenios resulta ser hijo de Dios y -en un plot twist muy jugado- su mensaje se convierte en uno de los pilares de Occidente.
Un cuerpo y un dios en la misma historia, materialidad y espíritu. Juntos.
Así que para los que preferirían que el Papa hable de boludeces se vienen horas complejas. No lo hará. Y no es que uno sepa de antemano lo que va a decir. Pasa que él mismo se ha encargado de aclarar, en el inicio de su pontificado, que pretende meterse de lleno en los debates centrales de esta época: la inteligencia artificial, sus efectos sobre la desigualdad entre los seres humanos y los límites que debe tener la propiedad privada.
Su primera encíclica, Magnifica humanitas, aborda eso. "Existe un derecho a la propiedad privada que tiene su sentido y su función propia, pero siempre subordinado al destino universal de los bienes", escribió el yanqui-peruano en aquel texto. Y añadió que la tradición cristiana "nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada".
¿Lo habrá leído Milei? ¿Qué sentirá el presidente, que alguna vez comparó el placer de leer un tratado de economía con el de hojear su primera Playboy y se codea con magnates que militan el transhumanismo apocalíptico? ¿Y el gobernador de Mendoza? ¿Qué pensará?
Sería interesante que los cristianos se animaran a hacer esas preguntas a sus gobernantes. Saber si los principios de su fe se traducen en decisiones políticas y de gestión. No es menor.
León XIV insiste -citando a Francisco- en que "nadie se salva solo" ¿Y qué piensa de la justicia social, definida como una "aberración" por Milei? "Para la comunidad cristiana, la justicia social es una forma concreta de seguimiento de Jesús", dice el Papa.
No hay metáfora ni circunloquio. Su prosa es clara.
Por eso no vale hacerse el distraído. Del mismo modo que Juan Pablo II decidió cumplir un rol frente a la esfera soviética -especialmente en Polonia, su país natal, que a la postre terminó siendo pieza clave en el derrumbe del bloque-, León XIV llega a Argentina con una postura definida y un proyecto civilizatorio bajo el sobaco.
Hay que leer Magnifica humanitas, aunque sea para entender algo entre este quilombo que moviliza a medio país. Leer lo que dice sobre la verdad como bien común, la concentración de riqueza y las herramientas de IA como posibilidad y riesgo.
Y si uno no tiene tiempo para leer la encíclica entera, al menos debería pizpear las primeras hojas, donde se explica que cada ser humano tiene un valor y una dignidad inalienables por el solo hecho de existir, más allá del mercado. Aunque sea zurdo, pobre, travesti o periodista.
En pocas palabras
- Visita papal: el papa León XIV arriba a la Argentina con una agenda centrada en temas sociales.
- Debate político: el pontífice defiende la justicia social, concepto previamente calificado como una "aberración" por Javier Milei.
- Documento clave: la encíclica Magnifica humanitas guía el proyecto civilizatorio que el papa plantea.
