Convivió con dos mujeres, que son primas entre sí, y tuvo 10 hijos con ambas. Violó y torturó a sus 10 hijos –que tienen actualmente entre cuatro y 20 años de edad– durante 12 años. Historia del monstruo de Santa Fe que ahora sale a la luz. Un caso completamente estremecedor conmociona a todo el norte de esta provincia.
Violó y torturó a sus 10 hijos durante 12 años

Aberrante. Violó y torturó a sus 10 hijos.
A partir del año 2008, M. A. C. de 38 años, además de los abusos sexuales, golpeó con cintos, correas, cables y otros objetos contundentes a sus hijos –eran cuatro en ese entonces, dos mujeres y dos varones– con la finalidad de lograr que estos se disciplinen, llegando a quemarlos con objetos incandescentes en distintas partes del cuerpo. Esto fue corroborado por un equipo interdisciplinario de psicólogas, docentes y asistentes sociales, que establecieron en el informe que los chicos víctimas de la situación, tenían un profundo daño psicológico, con traumas severos que afectaron su personalidad y capacidades cognitivas, causando miedo, sometimiento, dependencia, conductas anormales, deseos de no vivir en su casa familiar, problemas de sueño y consiguientes dificultades de aprendizaje.
Otro informe señala que desde el 2008, M. A. C. privó reiteradamente auxilio y cuidados que son imprescindibles para todos sus hijos, impidiendo además que otros los ayudaran, que ambas madres protegieran a sus hijos, evitando también que los menores fueran ayudados por los docentes de los establecimientos educacionales a los que asistían o de Asistencia Social de la Municipalidad de Avellaneda. Los chicos por su edad no podían valerse por sí mismos y eran obligados a vivir hacinados y entre la basura, en lugares inhabitables para la supervivencia humana, y junto a perros sarnosos y con parásitos externos.
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Como corolario de lo expresado, M. A. C. obligaba a los niños a mendigar en la vía pública, exponiéndose a fríos intensos, además de que concurrían a la escuela desabrigados en invierno, con el pelo mojado después de bañarlos con agua fría, y hasta los hacía dormir junto con los perros de la vivienda en un pozo en el exterior del inmueble.
Uno de los médicos que atendió a varios de esos hermanitos detectó en los chicos asistidos "...bajo peso, infecciones en forma repetida, hambre y sed, piel seca y descamándose, cabello quebradizo, diarreas y fiebres frecuentes, parásitos intestinales, pediculosis, afección en las área cognitivas y socioafectivas, bajo rendimiento escolar, alteración en el desarrollo del lenguaje, en el desarrollo motor y emocional, condiciones de vida paupérrimas y deficiencias sanitarias básicas".
Otro de los hechos ventilados ante los profesionales que asistieron a los chicos, da cuenta de que a una de sus hijas la sometió a una violenta paliza con trompadas, patadas, la arrastró del pelo, la tiró en una cuneta y le rompió la ropa, y cuando la menor llegó a la escuela al otro día, exhibió las marcas en el cuerpo que le había dejado la golpiza. Otra de las menores fue golpeada al ser arrojada contra una puerta, y posteriormente también fue corroborado en el establecimiento escolar al que concurría.