Una condenada a pena de muerte en Estados Unidos sobrevivió a dos inyecciones letales

Christa Pike tiene 50 años, y hace 30 está condenada a la pena de muerte en una cárcel de Tennessee, Estados Unidos. Algo falló en su ejecución y quedó viva

Editado por Soledad Segade
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Una mujer condenada a pena de muerte en 1996 por asesinar a una joven junto a su novio y una amiga, sobrevivió a su propia ejecución. Christa Pike, está hace 30 años en el corredor de la muerte en una cárcel de Tennessee, en Estados Unidos, y el 30 de septiembre ordenaron su muerte. Ahora investigan cómo pudo sobrevivir a dos inyecciones letales de pentobarbital, un potente depresor del sistema nervioso central.

Pike, quien hoy tiene 50 años, fue condenada a sus 18 por el crimen de Colleen Slemmer, una joven de 19 años. Fue en 1995 y el asesinato lo cometió junto a su novio Tadaryl Shipp, quien tenía 17 años, y una amiga llamada Shadolla Peterson. Los tres llevaron a la víctima a una zona de bosque, donde la torturaron hasta matarla.

El motivo que tenía Christa Pike para cometer el crimen fue que, según la condenada, Colleen Slemmer había intentado acercarse a su novio. Por esto, la Justicia la condenó por homicidio premeditado en primer grado y conspiración para cometer homicidio, con la única pena de muerte. Mientras que su novio fue sentenciado a prisión perpetua con posibilidad de libertad condicional, y su amiga Shadolla Peterson fue declarada como cómplice y recibió una pena de 6 años.

Chirsta Pike tenía 18 años cuando fue condenada a pena de muerte en 1996. Pasó 30 años en el corredor de la muerte. El día de su ejecución sobrevivió a dos inyecciones letales.

La pena de muerte que salió mal

Luego de cientos de intentos de los abogados de Pike para evitar la pena de muerte, la mujer pasó 30 años en el corredor de la muerte. Esto llegó a su fin cuando pusieron como fecha el 30 de septiembre de 2026 para su condena. Pero ese día sus abogados presentaron un nuevo planteo y la Justicia suspendió la ejecución. Una hora más tarde dieron luz verde para avanzar.

A Pike la llevaron a la sala de ejecuciones, dijo que estaba en paz y que estaba lista para irse. Le aplicaron una inyección, y minutos después preguntó si era normal el dolor que sentía en su brazo, y seguía viva. Como indica el protocolo, le colocaron una segunda dosis de pentobarbital, pero luego de una hora ella seguía con vida, por lo que decidieron trasladarla en ambulancia a un hospital.

El gobernador de Tennessee, Bill Lee, ordenó una inmediata investigación para determinar qué pasó. Además, suspendió todas las penas de muerte que estaban por ejecutarse hasta fin de este 2026.