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Prisión preventiva por balear a una bebé y su madre

La Justicia de San Rafael ordenó la prisión preventiva para un joven de 18 años que el 4 de febrero pasado hirió a una beba y a su madre con el mismo proyectil, al disparar varios tiros al aire en plena zona urbana de una barriada de la ciudad del sur mendocino.

El titular del Segundo Juzgado de Instrucción, Pablo Guido Peñasco, fue quien tomó la decisión, dictando además el procesamiento por los delitos de “portación de arma de uso civil sin autorización legal y lesiones leves agravadas por el uso de arma de fuego”.

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La acusación, llegado el juicio oral y público, prevé para el procesado en caso de ser condenado una pena de entre 1 y 5 años de cárcel.

Era la medianoche de aquella jornada cuando el joven, que cruzaba corriendo la plaza del barrio Constitución, gatilló dos disparos al aire sin objetivo fijo, provocando que una de las balas perdidas fuera a dar al primer piso de una vivienda, donde se encontraban las víctimas.

El proyectil impactó en una mano de la beba, perforándosela, y luego fue a dar al pecho de la mujer.

El calibre menor de la munición, un 22, sumado a la distancia del disparo y el impacto previo en la mano de la chiquita terminaron salvando la vida de la madre, quien sólo sufriría una herida de bala superficial que no puso en riesgo su vida.

Según el informe del propio juzgado, se trató de una “herida de arma de fuego en cuadrante ínfero-externo de mama derecha, sin orificio de salida, quedando el proyectil alojado en zona subcutánea”.

La herida, sin embargo, incapacitó a la mujer por un lapso de 10 días para asistir a su trabajo.

En cuanto a la beba, se comprobó que sufrió una “herida de proyectil de arma de fuego en mano izquierda, con orificio de entrada y salida, hematoma en región tenar e hipotenar subaponeurótica y fisura del primer metacarpiano”, necesitando 20 días para curarse y recuperar la movilidad.

Oportunamente, el acusado declaró ante el juez ser inocente del hecho y cargó la culpa sobre el Rata, un individuo que ese día habría mantenido, según él, alguna discusión con unos parientes de las víctimas.

Pero los testimonios recabados por el juzgado y otras pruebas demostraron en principio que era el acusado y no el Rata el autor de los disparos.

Aún más, el juez comprobó que las víctimas no tenían nada que ver con el agresor ni eran blanco de este.

Los testigos fueron claves, ya que muchos lo conocen y lo señalaron como el responsable del ataque.