Un experimentado motociclista murió al esquivar un perro en esa arteria. Ahora la Dirección Provincial de Vialidad y el Gobierno deberán resarcir a su familia.

Por deficiencias en el Corredor, el Estado deberá indemnizar a familiares de un fallecido

Por UNO

[email protected]Una millonaria indemnización deberá pagar el Gobierno provincial para una familia que perdió al padre tras sufrir un accidente motivado por desperfectos en el Corredor del Oeste.

El trágico siniestro tuvo lugar el 3 de noviembre de 2007. Esa tarde, Jorge Andrés Haddad (42) circulaba en su moto que había comprado minutos atrás, una BMW 1200 que recién sacaba del concesionario. El hombre, experimentado corredor de motos, transitaba por el Corredor del Oeste en dirección al sur.

Haddad había tomado todas las precauciones necesarias: tenía casco, guantes, campera con protecciones de acero y circulaba a una velocidad permitida. Pese a esto, frente a la salida oeste del barrio Palmares, un perro se cruzó en su camino y en la maniobra para esquivarlo ocurrió la fatalidad.

El motociclista se desvió a la izquierda y la rueda delantera rozó el cordón del boulevard, por lo que perdió el control de su rodado. El hombre salió despedido e impactó contra una caja de hierro ubicada a 70 centímetros de altura en la base de un poste luminario.

El golpe le produjo una fractura de cadera expuesta y una herida por donde perdió mucha sangre. Haddad alcanzó a explicar a los testigos que se le había cruzado un perro, pero luego se desvaneció. Minutos después perdió la vida en el Hospital Central.

Litigio

La esposa de Haddad junto con su hija menor de edad realizaron una demanda civil contra la Dirección Provincial de Vialidad (DPV) y el Gobierno provincial. Los accionantes reclamaron una indemnización de más de un millón y medio de pesos alegando que las deficiencias en seguridad del Corredor del Oeste fueron determinantes para el resultado fatal.

Detallaron que la vía no tenía banquinas ni guardarrails, que los cordones eran de 18 centímetros y no estaban marcados, y que las columnas de luz estuvieron en medio del boulevard que separan los dos carriles, sumado al peligro de animales que se cruzan en la arteria. Estos elementos “fueron determinantes para las graves consecuencias del accidente”, afirmaron.

Vale destacar que el actual muro divisorio de 1,20 metros que tiene el Corredor del Oeste fue realizado en el 2008.

Desde la DPV contestaron la demanda y aseguraron que la tragedia ocurrió por exclusiva responsabilidad de la víctima, ya que circulaba a exceso de velocidad porque estaba probando la moto que acababa de comprar junto a personal de la concesionaria.

Si bien en primera instancia se accedió a un reclamo indemnizatorio de más de 700 mil pesos, la parte demandada apeló la sentencia y la llevó a la Cámara de Apelaciones en lo Civil. Los jueces Silvina del Carmen Furlotti, Gladys Marsala y María Carabajal resolvieron el recurso.

Los magistrados se basaron en los informes de distintos peritos que aseguraron que la velocidad de la moto al momento del contacto con el cordón era de 45 kilómetros por hora y que si hubiera golpeado a alta velocidad hubiera saltado el cordón y el boulevard.

Con respecto a la circunstancia del perro, manifestaron que cuando  circulan muy rápido “resulta una conducta habitual y aprendida entre los motociclistas el decidirse por impactar a los canes antes que sufrir una caída letal”.

“Si el cordón no hubiese existido y considerando la tangencialidad de la salida de la moto, resulta posible que el conductor hubiese podido retornar a la arteria”, concluyeron los magistrados, rechazando el recurso de apelación y confirmando la sentencia.