El rostro de Marcela (24), hermana de Ayelén (19), quien -según la justicia- fue brutalmente asesinada por su padre, Roque Arroyo(54), denota un dolor indescriptible. Con un pequeño hijo en brazos, le cuesta mucho hablar de un tema que la involucra directamente.Marcela es doble víctima porque, por un lado, como denunció el jueves ante la fiscal de Homicidios Claudia Ríos Ortiz -aún cuando Ayelén no había sido enterrada- ella también hace unos años fue violada por su padre y, por otro, sufrió la pérdida de su querida hermana.Según se conoció, Arroyo pretendió que Marcela que abortara y para eso la llevó a Salta. Ella se negó, logró escapar y buscó refugio en una "familia del corazón". Ayer por la tarde, en la puerta de la vivienda del barrio Las Rosas, de Ugarteche, donde Ayelén fue ultimada, Marcela fue reacia a hacer declaraciones: "Me cuesta mucho hablar porque esto es muy doloroso. Trate de comprenderme. Hoy enterramos a mi hermana y tengo una gran carga encima".Acerca de lo sucedido a Ayelén, dijo que a través de una llamada de su madre recibió la triste noticia. Marcela reside en Salta y viajó inmediatamente. Ahora está muy cansada. Por eso, giró la espalda y tras disculparse con un "prefiero no hablar más" se encaminó hacia la puerta de la casa, donde la esperaba su madre, Susana. La mujer vino desde Buenos Aires para el sepelio de su hija. A su lado, estaba una amiga de toda la vida, Susana Burgos, quien estaba lavando la sangre que aún estaba dentro de la casa. Ella confirmó: "Toda la familia es muy sufrida" y que ella está consternada: "No puedo creer que haya hecho esto: pero claro, una nunca sabe a quién tiene al lado. Reconozco que estoy muy embroncada". Sobre las versiones que dan cuenta de que los niños eran sometidos a humillaciones, como hacerlos arrodillar sobre arroz y que el que se levantaba era castigado por el padre señaló: "Eso se comentaba".Respecto de los motivos que obligaron a la madre de Ayelén a dejar el hogar lo atribuyó al "daño psicológico que recibía por parte del marido".Más contundente fue María Ramírez, presidenta de la unión vecinal del barrio -ofreció su casa para velar a Ayelén-, quien sin medios términos dijo: "Él era muy prepotente y tenía un carácter violento. Pero no creí que llegara a tanto". Respecto de si el hijo que tuvo Marcela era del padre puntualizó: "Eso ya se hablaba en ese entonces y en el velatorio Marcela me confió que reaccionó e hizo lo que tenía que hacer -en clara alusión a la denuncia contra el padre-. Además, ella asegura que la nena es de él", agregó.María confirmó sin tapujos: "Él hacía trabajar a los hijos desde chiquitos, mientras estaba de brazos cruzados. Es más: la mujer mandaba plata para la familia desde Buenos Aires y él terminaba comprándose equipos de música. Mejor dejarlo allí".
Congoja. Lo dijo a UNO Marcela Arroyo (24), hermana de Ayelén, que denunció al padre de haberla violado. Debido a las vejaciones tuvo una nena que tiene 6 años y será traída a Mendoza para hacerle el ADN.



