Una mujer de 34 años oriunda de Rivadavia está detenida desde hace dos semanas acusada de abusar sexualmente a su hija de 10 años, aunque la defensa asegura que se trata de una venganza del padre de la menor debido a su orientación sexual. Los detalles del expediente que mantiene en vilo al Este provincial.

Desde el 7 de marzo que la sospechosa está detenida por orden del fiscal departamental Carlos Giuliani. Fue imputada por abuso sexual simple y con acceso carnal, todo agravado por el vínculo. Quedó alojada en la penitenciaría de mujeres.

Días antes, la expareja de la mujer fue quien se acercó a la Oficina Fiscal para radicar la denuncia. El hombre mantuvo una relación con la mujer en la que tuvieron dos hijos, un niño y una niña. Según su relato, luego de la separación la niña de 10 años le confesó que varias veces sufrió abusos por parte de su madre.

La menor fue abordada por los profesionales especializados en casos de abuso infantil y se realizó una cámara Gesell donde refirió a hechos reiterativos donde su madre la tocaba en sus partes íntimas, según detalló una fuente judicial.

Cintia Piño.jpg
La mujer, que es ordenanza en un establecimiento educativo, tiene dos hijos.

La mujer, que es ordenanza en un establecimiento educativo, tiene dos hijos.

Tras la detención, los abogados defensores Agustín Patti y Federico Núñez solicitaron el arresto domiciliario de la mujer que trabaja como ordenanza de un instituto educativo. La medida fue rechazada por un juez el viernes pasado ya que la casa era próxima al inmueble donde actualmente vive la presunta víctima.

El fiscal Giulani se tomó una prórroga para definir si solicita la prisión preventiva mientras espera una prueba clave: la pericia psicológica de la niña que determine si su relato es coherente y real o, por el contrario, si tiene indicios de manipulación y fabulación.

Es que la teoría defensiva apunta a que se trata de una falsa denuncia motivada por el padre de los niños luego de que se la pareja se disolviera porque la mujer cambió de orientación sexual.

Si bien la imputada no ha declarado, la pericia psicológica que realizó el Cuerpo Médico Forense (CMF) en la sospechosa determinó que "no presenta síntomas o signos de trastorno en el área sexual, tiene capacidad para controlar sus frenos inhibitorios en la esfera sexual y ha incorporado pautas culturales básicas en torno al comportamiento sexual".

A su vez, el informe determinó que la mujer tiene dificultades con el entorno familiar de su expareja luego del cambio en su orientación sexual "lo cual refiere acarrearle como consecuencia angustia".

Temas relacionados: