La pérdida de "el gringo", como así le decían en San Justo, golpea fuerte. De muchos amigos, buen líder y siempre preocupado por el bienestar de los demás. Terminó viviendo en Sauce viejo, su lugar en el mundo. Ahí creó una fundación, a través de la cual

Conmovidos, familiares y amigos le dieron el último adiós a Nicolás

El día que lo asesinaron (sábado 24 de diciembre) Nicolás tenía pensado repartir pan dulce entre las familias más necesitadas de Sauce Viejo. Además, tenía preparadas camisetas de fútbol para entregarles a los chicos de esa localidad que hace un tiempo conformaron un equipo. El dinero fue producto de un bingo a beneficio organizado hace un par de semanas.

El desconsuelo y la tristeza es gigante y difícilmente el "dolor" se pueda describir. Amigos y familiares de Nicolas Estrubia, una de las víctimas del cuádruple homicidio, le dieron el último adiós en la ciudad que lo vio nacer.

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Momentos de mucha angustia atravesaron la Navidad en la ciudad de San Justo. Es que se fue un "tipo querido" de la ciudad, que a pesar de haber echado raíces en Sauce Viejo, supo dejar su marca en la localidad donde creció. Dejó un buen sello, está claro. Empapado en llanto, alguien supo decir el domingo pasado: "lo que pasa es que era de buena madera Nicolás".

Fundidos en abrazos, los amigos y la propia familia intentaban buscar respuestas a lo inexplicable. Un emotivo aplauso despidió a Nicolás, que va a descansar en el Cementerio de la ciudad hasta ser cremado.

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"Fundación Camino a la Aurora" se llama la fundación que construyó con sus íntimos. La organización fue creada con el objetivo de reactivar "valores y principios" que hoy "se encuentran olvidados"; "mejorar la calidad de vida de los niños, adolescentes y del entorno familiar", era otro de los propósitos de la fundación.

Los amigos se encargaron de recordar el espíritu de servicio que tenía. A decir verdad, pocos entendían la entrega que realizaba a la Fundación que él mismo creó. De hecho, terminó siendo parte mas importante de su vida. Dicho de otra forma, "vivía para eso".

Confieso, pasé gran parte de mi vida con él. Amigo de la niñez, de la primaria, de la secundaria, del fútbol. La vida nos separó un poco cuando llegamos a la capital santafesina a estudiar, aunque nos solíamos encontrar.

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"¿Que haces viejito? ¿Como andás?", una frase que siempre solía repetir en cada saludo. Iba acompañado de un fuerte abrazo, algo que muchos recuerdan de él: "te los daba con fuerza, te ponía la mano en el pecho y mirándote a los ojos, con toda la sinceridad que tenía" dijo Santiago, primo de Nicolás.

"Nunca vamos a olvidar tus abrazos gringo querido", escribieron sus amigos y amigas a través de redes sociales. Hizo de muchos amigos, algo que no es fácil. A esta carrera (la de hacer amigos) la comenzó en San Justo y la supo extender a la ciudad de Santa Fe. Aquí continuó los estudios para ser profesor de educación física, carrera que terminó en tiempo y forma. Más tarde llegó a la ciudad Rosario para continuar una especialización.

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Era un buen líder, de esos que son positivos. No le alcanzó con ser capitán en el fútbol del Club Colón mientras vivía en San Justo. Fue elegido como "cacique" de los Churos (una de las tribus que conforman la reconocida "intertribus" del Instituto Superior de Educación Física).

Contemplativo y pacífico, se caracterizó por mantener la cordura ante cada conflicto. "Por algo estamos acá", me supo decir Nicolás hace un par de meses en un almuerzo entre amigos. "Algo tenemos que dejar, no podemos estar de paso en la vida", decía.

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"Un gran tipo, compañero, amigo y sobre todo un perseguidor del bienestar de las personas. Nunca te vamos a olvidar gringo querido. Por siempre en nuestro corazón. Tal vez allá arriba seguirás con tu proyecto...Hasta siempre" escribió Emanuel, un amigo.

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Gentileza/Fundacion Camino a la Aurora
Gentileza/Fundacion Camino a la Aurora
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