Madrugada. No había casi nadie en la calle. En Pedro Molina y Mitre de Guaymallén, dos policías observan un auto en actitud sospechosa. Minutos después se encuentran apuntándole a una rueda, igual que en una película.
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El hecho ocurrió durante la madrugada. Poco después de las 3 cuando un móvi policial manejado Ariel Lucero y Debora Escudero ven un Honda Civic en el que iban dos personas.
Intentan frenarlos para identificarlos y el auto hace una maniobra peligrosa en la que terminan impactando contra un poste de luz.
A raíz del choque, la zona se queda sin luz. Luego impacta contra el móvil policial y huye.
En el raid se sube a una vereda y chocan contra un taller mecánico. En ese momento pierden tiempo valioso y la Policía les vuelve a pisar los talones.
Los uniformados encierran al auto contra la vereda. El Honda Civic acelera y pone reversa. Choca al móvil en uno de sus costados y luego a otro auto policial que había llegado en apoyo y vuelve a huir.
El Honda Civic sigue su raid. Los uniformados ya piensan que es un riesgo la persecución y la decisión del conductor del auto. Por ello le disparan a la rueda.
La idea resulta ser buena y el tirador tuvo una gran puntería ya que acierta.
El delincuente sigue huyendo, intentando no aminorar la marcha. Llega hasta Aristóbulo del Valle y es detenido por los móviles policiales.
Pero ya no eran dos los ocupantes. Solo se encontraron con Marcelo Marino. Su compañero había desaparecido en medio de la cinematográfica persecución.
