Pandemia

Aumento de delitos virtuales y del "cuento del tío" durante la cuarentena

En tiempos de pandemia, todos luchan por reinventarse, por tratar de superar la peste y el impacto económico que genera la cuarentena. Hay actividades que permiten algunas estrategias más simples para afrontar el desafío y otras que requieren mucho ingenio o que son casi imposibles. Pero el primero, o uno de los primeros en adaptarse, es el ambiente delictivo. Los delitos virtuales, las estafas por internet, el cuento del tío, están proliferando y las principales víctimas son, como la peste, los adultos mayores.

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El Gobierno de Mendoza ya ha lanzado una campaña de prevención, advirtiendo sobre esto.

En la zona Este de la provincia se han registrado varias denuncias y algunos hechos relacionados con este tipo de delitos.

En la madrugada de este domingo se registró un caso en Rivadavia, que concluyó con un detenido.   

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A las 3.20 personal de Unidad Especial de Patrullaje (UEP) concurrió a un domicilio de la calle San Isidro, donde un hombre de 68 había intentado ser engañado.

La víctima manifestó que recibió un llamado telefónico donde le exigían $23.000 como rescate de un familiar. El hombre siguió el juego, mientras se ponía en contacto por la policía. EL delincuente le indicó que debía envolver el dinero en un paquete y dejarlo en un contenedor de la plaza del barrio 9 de Julio.

El hombre hizo lo ordenado, colocando el “cebo” en el contenedor. Casi inmediatamente apareció un hombre a buscar el paquete, solo para ser detenido por la policía apenas lo agarró.

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En la semana una mujer de 70 años también fue elegida como víctima de este delito, pero cayó en el engaño.

En la siesta del miércoles pasado la víctima atendió a un hombre que aseguró ser trabajador de la salud y que concurría a visitarla para darle información sobre el COVID-19.

“La señora lo hizo pasar y en un momento el hombre se acercó al lugar donde la mujer tenía guardados sus ahorros y se retiró del lugar”, contó una fuente policial. El ladrón se llevó 30.000 dólares y $40.000 en efectivo.

Hay casos múltiples, la mayoría de ellos que no llegan a concretarse, peor también hay otros que no son denunciados.

Como ejemplo, una familia de San Martín le relató a este medio tres hechos sucesivos.

“Las tres veces llamaron al teléfono fijo” cuenta Luis, un hombre joven que es hijo de una pareja de personas mayores.

“La primera vez atendió mi madre y decían que me tenían secuestrado, pero yo llegué justo a mi casa”, cuenta.

La segunda vez intentaron se hicieron pasar por los empleados de una tarjeta de crédito e intentaron sacarle datos de clave y DNI al padre de Luis, que advirtió la maniobra y cortó la comunicación.

La tercera vez, ocurrida esta semana, una mujer se hizo pasar por la hermana de Luis, pidiendo que le transfirieran dinero a una cuenta bancaria. También allí advirtieron la maniobra.

“El riesgo es que haya gente que caiga en esta trampa y es bueno que estén todos alertados”, dijo el joven.