Innovación

Las plantas convertidas en fuentes de energía eléctrica

Ante la voracidad del consumo, es posible producir energía eléctrica a partir de las plantas, a través de la tecnología biofotovoltaica

Según una estimación de la Fundación Alemana para la Población Mundial (DSW), a finales de 2024 había sobre la Tierra 8.156 millones de habitantes humanos. Al menos 1.180 millones personas son pobres energéticamente, en tanto que no revelan evidencia estadística del uso de electricidad desde el espacio.

Esta también es la conclusión de una nueva investigación, liderada por Brian Min, de la Universidad de Michigan, Estados Unidos. y que se publica en la revista Joule. Este estudio, ofrece las primeras clasificaciones computacionales de la pobreza energética en el mundo en desarrollo, combinando imágenes satelitales diurnas y nocturnas de alta resolución para evaluar las firmas de emisión de luz a lo largo de hasta 3000 noches en todos los asentamientos humanos en el mundo en desarrollo.

Embed - Producir electricidad mediante las plantas - science

El crecimiento constante de la población que carece de acceso a la electricidad indica que se necesita mucho más trabajo para abordar las brechas de justicia y equidad energéticas. La mayoría de los pobres en materia de energía viven en áreas que son más remotas, menos densamente pobladas y más accidentadas que las áreas con abundancia de energía.

Estos métodos brindan nuevas capacidades de seguimiento y monitoreo en el esfuerzo global por garantizar energía asequible, confiable y sostenible para todos. El elevado consumo de energía mundial propicia que la contaminación en general de la tierra y atmósfera sea elevada, con graves resultados para los ecosistemas, la salud de las personas y el clima, debido a que las principales fuentes de energías empleadas son no renovables, ya que en los hogares pobres se utilizan combustibles fósiles para calentarlos y alumbrarlos.

La energía eléctrica es una forma de manifestación de la energía natural y es de gran importancia para el ser humano, sin embargo el sector industrial es quien requiere una gran cantidad en comparación con el consumo residencial promedio. Los recursos energéticos fósiles, como su nombre lo indica, tienen una cantidad límite para ser empleado por la humanidad, ya que son de carácter no renovable. Se estima que dentro de 50 años la extracción de petróleo se encontrará comprometida, debido no solo a su uso en el área eléctrica, sino por el uso desmedido de plásticos desechables.

El aumento de la demanda eléctrica exige la continua investigación de energías alternativas, enfocándose en las renovables, con la finalidad de suministrar los requerimientos eléctricos en un sistema de generación distribuida a baja potencia de acuerdo a las condiciones particulares de cada consumidor.

Los continuos avances en la investigación aplicada de energías renovables, tales como Sistemas Fotovoltaicos y Parques Eólicos, abrieron la puerta al uso de otros recursos naturales para la adquisición de energía eléctrica. Una primera innovación fue el uso de los residuos orgánicos para aprovechar su poder calorífico al momento de hacer combustión.

Generar electricidad a partir de un recurso tan necesario para la humanidad como lo es la vegetación sin comprometer la estructura orgánica de la naturaleza sería un parteaguas en el desarrollo evolutivo de la especie. Esta idea surgió hace no más de una década, dando como resultado un futuro promisorio y la necesidad de desarrollos tecnológicos que permitan lograr mayor potencia eléctrica.

La energía biofotovoltaica es la que usan directamente las plantas verdes y demás organismos fotosintéticos capaces de capturar la energía solar, transformarla en energía química y almacenarla. Este proceso natural se denomina fotosíntesis. Durante ese proceso se genera la materia orgánica que requieren las plantas para su crecimiento normal, sin embargo, el excedente de alimento se distribuye a lo largo de las raíces donde los microorganismos lo aprovechan.

Afortunadamente, ya hay varios emprendimientos en desarrollo, que permiten la obtención de energía eléctrica a partir de los vegetales. Uno de ellos es el del inventor peruano Ing. Hernán Asto que lidera una startup: Alinti, formada por él y un grupo de profesionales y ya ha obtenido varios premios internacionales, el más importante otorgado en los XXIII Global eAwards, organizado por la Fundación NTT DATA. Su dispositivo genera electricidad derivada de la fotosíntesis: con una microcelda se capturan electrones expulsados por las raíces y se almacenan en una batería, y permite, por ejemplo, que una sola maceta pueda generar energía para iluminar una bombilla. El Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico galardonó al emprendimiento peruano con el premio Bio-Circular Verde, en la categoría MIPYME, por su contribución a la sostenibilidad mediante la producción de electricidad natural.

Todo el equipo (maceta, microceldas, plantas y batería) pesa en total 4 kilogramos. Alinti permite también que los habitantes del hogar donde se instalen estos maceteros se beneficien con la limpieza del aire, ya que las plantas no solo producen electrones sino eliminan sustancias tóxicas, como el benceno y el amoníaco, nocivas para la salud. Tener Alinti en casa significa salud y calidad de vida, ya que trabaja con todas las plantas que producen energía gracias a la fotosíntesis. Hay 3 plantas que producen más energía que las otras y con las cuales trabaja Alinti. Estas son conocidas popularmente como helecho de vela, malamadre y violeta de los Alpes.

Embed - Alinti Bro, lámpara que genera luz eléctrica mediante fotosíntesis, cofinanciada por ProInnóvate

Las plantas solo requieren del mantenimiento mínimo que necesitan estos organismos, un poco de agua cada 5 días, para que se pueda cumplir su tiempo de vida que está proyectada en 10 años. Su iniciativa ha permitido que muchas familias del ámbito rural accedan a electricidad. Actualmente experimenta una versión para usarla en el alumbrado público. Alinti representa una tecnología a base de fuentes inagotables de microorganismos, plantas y suelo, que funciona gracias a la nanotecnología. En resumen, es una corriente biológica que se almacena en una batería de 10 amperios y permite cargar celulares o tener una iluminación que dura hasta 5 horas.

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Foto: Alinti

Foto: Alinti

Asegurar los requerimientos eléctricos no solo es cuestión de generar electricidad por medio de las diferentes tecnologías disponibles, además hay que hacer más eficientes los sistemas para evitar así las pérdidas eléctricas y aprovechar al máximo los recursos disponibles.

Es necesaria la concientización de las personas para que opten por fuentes alternativas de energía limpia, evidenciando no solo los beneficios económicos que conlleva reducir el consumo eléctrico convencional, sino la contribución ambiental que se hace mediante el cuidado de las áreas verdes, sinónimos de vida gracias a su producción de oxígeno.

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