La justicia laboral mendocina comienza a mostrar un cambio de rumbo: los tribunales ponen límites a los reclamos sin sustento, priorizan la prueba y devuelven previsibilidad a un sistema que durante años castigó incluso al empleador que cumplía
La justicia laboral mendocina comienza a mostrar un cambio de rumbo: los tribunales ponen límites a los reclamos sin sustento, priorizan la prueba y devuelven previsibilidad a un sistema que durante años castigó incluso al empleador que cumplía