País Martes, 13 de febrero de 2018

Moyano dice que será una gran marcha mientras pierde apoyo

Los Gordos e independientes se despegan del camionero. Lo respaldan, por fuera de la CGT, las dos CTA y los movimientos sociales. La central obrera está fracturada.

El líder de los camioneros, Hugo Moyano, organizaciones amigas y aliados circunstanciales -ambas CTA, movimientos piqueteros y la Corriente Federal de Trabajadores (CFT)- ratifican a diario la marcha del 21 para la que prometen convocar a más de 100.000 manifestantes, pero en un contexto en el que los grandes gremios de servicios, como los gordos e independientes y sindicatos del transporte, le han dado la espalda porque entienden que existen "razones personales" en la protesta contra el Gobierno.

Los grandes gremios de servicios (mercantiles, de Armando Cavalieri; personal de la Sanidad, de Carlos West Ocampo y Héctor Daer; la Alimentación, de Rodolfo Daer) y los "independientes", del estatal Andrés Rodríguez, el constructor Gerardo Martínez y José Luis Lingeri (Obras sanitarias), se desmarcaron más temprano que tarde de la protesta y manifestaron que ellos apuestan por el diálogo con la Casa Rosada.

A esa decisión conjunta, adoptada en bloque, se fueron sumando en los últimos días los metalúrgicos de Antonio Caló, los barrionuevistas e, incluso, el ultrakirchnerista Víctor Santa María (porteros), al parecer más preocupado por sus problemas personales que por Moyano.

Dos de los tres triunviros de la CGT -Acuña y Daer- esgrimieron excusas para apartarse de la marcha moyanista, lo cual vino a ratificar el diagnóstico sobre la cruda actualidad de la central obrera, que se encamina, con decisión, a romperse en dos grandes vertientes, emulando las épocas de Saúl Ubaldini-Guerino Andreoni o Brasil-Azopardo.

Fuentes del Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA) -hace pocas semanas abandonaron Sasia y el lucifuercista Guillermo Moser- aseguraron: "Lo mínimo que debe hacer Moyano es practicar la coherencia, porque en el último paro de la CGT los ferroviarios pararon y camioneros no".

"¿Cómo es posible que Moyano convoque ahora a parar y marchar cuando en la última huelga de la CGT su gremio no lo hizo y nosotros sí? Es toda una contradicción que no estamos dispuestos a cumplir", dijeron voceros del sector.

Para Sergio Sasia (Unión Ferroviaria), se impone una inmediata convocatoria a un plenario de secretarios generales para "saber qué queremos" en la CGT.

"Esto no va más. Hay que barajar y dar de nuevo. Las puteadas que intercambiaron los propios triunviros de la CGT fue decadente, una vergüenza", dijeron voceros de ese espacio.

En concreto, una parte de los gremios del transporte -colectiveros y ferroviarios-, sindicatos industriales como la UOM y gordos e 'independientes' no adhieren a la marcha; en cambio, sí se movilizarán las dos CTA, las entidades que responden al líder camionero, los movimientos sociales y las organizaciones marítimas y portuarias del triunviro Juan Carlos Schmid.

Algunos dirigentes sin pertenencia a una sigla en particular, pero que procuran "la unidad real en una sola CGT", comenzaron a conformar "un espacio de diálogo muy interesante, entre la Corriente Federal, 'las 62' y lo que queda del MASA", y proponen "una profunda autocrítica con agenda, programa y propuestas".

Schmid había pensado en abandonar la conducción de la CGT, luego de sentirse "desautorizado" por algunos gremios que no acataron el último paro general. Daer quiso hacer lo mismo luego del entredicho público con Acuña.

En ambos casos, primaron "los intereses generales de los trabajadores por sobre las cuestiones personales y la calentura", confiaron voceros gremiales.

"Pero ambas situaciones aceleran los tiempos de una convocatoria a un nuevo Confederal o a un Congreso. La cosa no va más. Hay que cambiar la conducción luego del verano y mientras, mantener todo en el freezer. Acá no hay una vocación divisionista por parte de nadie. Hay una fractura de hecho. Ni el moyanismo banca a gordos e independientes, ni ellos bancan a Moyano. Pero Hugo va a jugar en esa instancia. No está derrotado", coincidieron algunas miradas en el moyanismo, y también en la Corriente Federal.

Otras fuentes sindicales, que no participarán en la marcha del 21, ratificaron que "la ruptura de la CGT no se hará efectiva, es decir, nadie renunciará a sus cargos".

Voceros antimoyanistas señalaron a Télam: "No es posible trasladar a la calle lo personal para mezclar la institucionalidad de la CGT. En el fondo, además, la pelea Moyano-Macri no provocará que la sangre llegue al río. Al gobierno le conviene un Moyano acosado judicialmente, pero no preso. El Ejecutivo decidió pelear con el sindicalismo, y en especial con el moyanismo. Esto seguirá así hasta que el Gobierno pueda demostrar resultados económicos", dice un integrante de la CGT.

Los gremios que apuestan al diálogo, 'gordos' e 'independientes' ya se reunieron con autoridades del PAMI y de la cartera de Salud, la semana anterior, rato después del encuentro que en el mismo lugar (la Sanidad de Daer) se ratificara la posición de "no marchar el 21".

A ese encuentro seguirán otros, aún en estos feriados de carnaval, para monitorear la situación de los aportes de los monotributistas, ajustar números de subsidios, y de reintegros por alta complejidad.

En estos contactos, alertaron los sindicatos que la inflación alcanzará el 25 por ciento, por lo que "nadie firmará convenios sin cláusula de revisión".

"Habrá un formato de paritarias con cláusula. Todo ese panorama se definirá luego del 21. Y, entre otras cosas, por ese motivo, la mayoría de los gremios no se sumará a la marcha de Moyano y aguardará a que bajen las aguas", pronosticaron a esta agencia esos portavoces.

Se habla, en síntesis, de acompañar o no la marcha de Moyano. Pero no del problema de fondo de la CGT, que es la convivencia, la ausencia de una agenda común, los viejos rencores, y una sorda disputa por un liderazgo único; configurándose así un dilema casi irresoluble, a partir de muy profundas diferencias políticas, gremiales, de metodología e ideología.

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