Un proyecto de ley que pretende terminar con la obligatoriedad de la vacunación fue girado a la Comisión de Acción Social y Salud Pública de la Cámara de Diputados de la Nación.
Su presentación se hizo hace un mes, pero se conoció y no tardó en generar un gran revuelo en diferentes ámbitos, incluso en la propia cartera sanitaria del gobierno de Mauricio Macri.
Lo más llamativo de todo es que la autora de la iniciativa es una diputada del PRO, Paula Marcela Urroz (de 62 años), quien ya recibió numerosas críticas porque se considera que las vacunas han logrado erradicar numerosas enfermedades que fueron letales en otras épocas, como la poliomielitis, que causó 6.000 muertes en el país en el '56, cuando se produjo una epidemia y no había cómo combatirla.
Es más, desde su propio partido le dieron la espalda y afirmaron que era un proyecto sólo de su autoría. No la acompañaron ni por asomo.
Otro ejemplo de rebrote podría darse con el sarampión. Sólo entre enero y febrero de 2017 se registraron más de 1.500 casos en más de 14 países europeos y según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) esta patología provocó el fallecimiento de 134.000 personas en 2015.
La ley antivacunas tiene que ver con los movimientos que existen en Estados Unidos y Europa que están en contra de su colocación y por ello dudan de su efectividad, a tal punto que algunos consideran que sus efectos adversos son peores que lo que se quiere prevenir.
En uno de los artículos de la propuesta de la legisladora macrista se pretendía establecer que las personas "sean pasibles de vacunación obligatoria u opcional y quienes sean responsables por la vacuna que reciba un menor a su cargo deberán recibir previamente una información fehaciente acerca de los riesgos que la inoculación de la vacuna en cuestión implica, posibilitando la aceptación o no".
En este punto, han sido las sociedades médicas, especialmente de pediatría, las que han salido a poner el grito en el cielo, ya que consideran que la prevención es el acto de mayor impacto en la salud pública, sobre todo en los niños, uno de los sectores más vulnerables de la población junto con los ancianos.
La ministra de Salud de la provincia de Buenos Aires, Zulma Ortiz, del mismo partido y distrito que Urroz, ha dicho que -de acuerdo con Unicef- estar vacunado o no, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Por lo visto la legisladora del PRO se ha dejado influenciar por su visión personal del tema y no se ha puesto a pensar en el bien de la sociedad. ¿No fue votada con ese fin?



