Por Juan Manuel [email protected]
Graciela Camargo (47) fue sentenciada en 1997 a cadena perpetua por ayudar a matar a su hijo, de tres años, quien era severamente castigado. El organismo técnico criminológico que la evaluó no aconsejó que se le permitiera salir.
La madre de Yoryi Godoy tiene salidas transitorias aunque no está apta
Graciela Camargo (47), quien fue sentenciada en 1997 a cadena perpetua como cómplice de la muerte de su hijo, Yoryi Godoy (3), goza de salidas transitorias, luego de estar sólo 14 años en prisión y a pesar de que el organismo técnico criminológico que la evaluó no aconsejó que se le permitiera salir.
“No se observa una respuesta rehabilitativa desde las condiciones criminológicas, ya que la ausencia de arrepentimiento y culpa, así como la nula autocrítica, indican la necesidad de un tratamiento psicológico”, reza el texto del organismo especializado.
Y continúa: “Teniendo en cuenta además que aún no se le ha conmutado la prisión perpetua, esta área técnica estima inconveniente se le conceda el beneficio de las salidas transitorias”.
El caso salió a la luz este jueves, en un informe que se presentó en la edición central del noticiero de Canal 7, conducido por Marcelo Ortiz y Ricardo Mur.
Ya que el informe del organismo técnico criminológico no es vinculante, los jueces Guillermo Ravera y Eduardo Félix Mathus decidieron igualmente brindarle el beneficio de las salidas transitorias.
Estas son por el lapso de 10 horas, una vez a la semana, con la permanencia en la calle Correa Saá al 1500, de San José. De hecho, en los primeros días deberá estar acompañada de un empleado, quien se encarga de dejarla a las 9 y pasarla a buscar a las 19.
El caso
Ayrton Brian Godoy, conocido como Yoryi, de 3 años, vivía con sus padres y tres hermanos en una humilde vivienda de la calle Bombal de Guaymallén.Según el expediente de la causa, el 10 de mayo de 1996, Jorge Godoy se enojó con su hijo porque no lo saludó cuando se iba a trabajar y comenzó a golpearlo salvajemente, provocándole fracturas de 3 costillas, hematomas en nuca y mentón y estallidos del bazo y un testículo.
Las constancias acumuladas durante el juicio oral determinaron que Yoryi agonizó hasta las 20.30 y que la mujer, quien hoy goza de salidas transitorias, presenció la paliza y estuvo junto con la criatura durante su agonía y en ningún momento pidió ayuda.
Pero no todo terminó allí. El matrimonio decidió ocultar el crimen y el padre trasladó el cuerpo hasta un baldío ubicado a 3 kilómetros de su casa y lo enterró. En ese momento fraguaron toda una historia, aduciendo que su hijo había sido secuestrado en el estacionamiento de un supermercado.
Los vecinos y la comunidad religiosa (Testigos de Jehová) en la que militaban los homicidas organizaron marchas públicas en reclamo del esclarecimiento del caso.
No pasó mucho tiempo hasta que los dos confesaron el crimen y, finalmente, el 7 de julio de 1997 fueron condenados a la máxima pena que estipula el Código Penal.



