Por Alejandro [email protected]
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Es un basural pegado al romántico Rosedal. Farolas, bancos, ruedas, miles de botellas, escombros y hasta el caballo de una calesita fueron encontrados con el vaciado del espejo de agua del parque.
El Lago del Parque San Martín tenía una gran "chacarita" debajo y lo descubrieron cuando lo vaciaron
Para desgracia de los novelistas o la industria turística, debajo de la mansas aguas del lago del Parque no respira ningún monstruo antediluviano, no surge de ella el Futre buscando su cabeza, tirar monedas no hace cumplir ningún deseo y su lecho que baja de la montaña no está repleto de oro.
Aun así, este romántico espejo de agua que supo ser la inspiración y la ocasión de más de un enamorado, guarda en su fondo un secreto que nadie había imaginado: una inmensa chacarita. El vaciado del principal y popular lago urbano mendocino desnudó que bajo su tranquila fachada crecía, en los fondos, un próspero basural. Farolas y viejos bancos del Rosedal, canastos de basura, la antigua cartelería del Parque, una camionada completa de botellas de vidrio, llantas y cubiertas de autos, ventiladores, escombros y hasta el caballito de una calesita brotaron mágicamente de las aguas, cual regalo de los dioses, piadosos al haber preservado trastos y mugres depositados durante casi 25 años por la ciudadanía en general.



