País Sábado, 4 de agosto de 2018

El calvario que vivió una argentina en China

La joven oriunda de Buenos Aires fue torturada y retenida por su novio durante casi un año y fue rescatada tras la intervención del consulado.

<div>Xi'an, la ciudad en la que vivió la joven argentina antes de ser rescatada</div><div><div></div></div>

Una joven argentina desembarcó en China para vivir una historia de amor junto a un hombre oriundo de aquel país pero todo se volvió una pesadilla. Tiene solo 26 años y hace menos de 10 meses inició un largo viaje sin imaginarse que sería el comienzo de algo terrible que casi termina en tragedia.

Este podría ser el resumen de la historia de una joven oriunda de la provincia de Buenos Aires (cuyo verdadero nombre no será divulgado para resguardar su identidad) que fue rescatada hace algunos días en la ciudad de Xi'an, en China, tras haber sido retenida y torturada por su novio -un hombre de 50 años oriundo de ese país -durante casi un año, según detalló el sitio Infobae.

La relación comenzó a mediados de 2017 pero todo fue muy rápido. El vínculo fue tal que solo un mes después de empezar a salir, él le propuso mudarse a China. Ella no lo dudó y decidió viajar.

Desde el Consulado argentino en Beijing dijeron que el hombre trabaja en una empresa china que hace negocios en Latinoamérica y que en uno de sus viajes a Buenos Aires conoció a la joven de 26 años. Como estuvo varias veces en países latinoamericanos, su español era perfecto.

Fue así que llegaron a la ciudad de Xiamen, en el sudoeste chino, donde rápidamente el hombre comenzó a mostrar su verdadera cara. Llegaron los celos, la obsesión y los maltratos. La chica, sin saber hablar otro idioma, estaba completamente sola, desprotegida y sometida. Dependía de la pareja para todo, lo que la dejaba en una situación de vulnerabilidad absoluta.

Era normal en un principio pero con el tiempo empezó a ponerse violento. No la dejaba salir de la casa y le retuvo el pasaporte. "En muchas oportunidades le pegó y la sometió a fuertes maltratos", contó Juan Manuel Ortín, cónsul general argentino en ese país.

La joven viajó con visa de turista, por lo que no podía trabajar y al estar sin ninguna posibilidad de comunicación, el pedido de ayuda se hizo cada vez más difícil.

Transcurrieron los meses y seguía sin poder salir de la casa. El hombre también se quedó con su celular y hasta la ató a la cama en varias oportunidades para impedir que se fuera. El desespero se fue haciendo insostenible hasta que finalmente ocurrió algo que pudo darle fin al calvario. Recientemente se habían mudado desde Xiamen a la ciudad de Xi'an y fue allí donde la víctima encontró el valor para pedir ayuda.

A mediados del mes pasado, la joven aprovechó un descuido de su pareja y envió un mail al Consulado argentino. El mensaje en un principio fue confuso e incoherente y no aportaba mayores datos. Por eso, el personal de la sede diplomática le contestó, pidiéndole que aclarara sus dichos y brindara más precisiones. A los dos días la joven amplió el relato e inmediatamente el Consulado se hizo cargo de la situación.

Se pidió la intervención a las autoridades centrales de Beijing y a la policía de Xi'an, quienes actuaron sin perder un solo segundo. Por parte de la sede argentina, viajó el cónsul José Valiente, quien presenció el momento en que fue rescatada y también brindó algunos detalles.

Según dijo, el hombre no mostró ningún tipo de resistencia y tras verse acorralado, admitió los maltratos hacia su novia. "La Cancillería actuó de manera inmediata para hacer erogaciones, pagar la multa migratoria (la visa estaba vencida) y se hizo cargo del pasaje de la joven", señaló el diplomático.

A los pocos días, la joven víctima viajó de vuelta a su casa en algún lugar de la provincia de Buenos Aires. Su hermana le confirmó al Consulado que había llegado en perfectas condiciones. Por parte del agresor, las autoridades chinas lo liberaron, ya que la mujer no quiso denunciarlo y sin ese trámite, no se puede hacer nada. "Ella no quería saber nada más. Sólo volver a su casa. Si lo denunciaba tenía que esperar en China, declarar y verle la cara nuevamente. Quiso dar por terminado todo", finalizó el cónsul Ortín.

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