Lucio A. [email protected]El mito se fue construyendo partido a partido. Sus corridas por la banda derecha, subiendo como marcador de punta, eran uno de los argumentos que mostraba Independiente Rivadavia, a fines de los sesenta y en los años setenta. El jugador de aspecto italiano, apodado Gringo, rápidamente fue ganándose el cariño de la gente leprosa. Había nacido el 2 de abril de 1951 muy cerca de la cancha de Independiente Rivadavia. El gran patio de su casa era el Parque General San Martín. Comenzó a jugar en las divisiones inferiores de los Azules y no se perdía ningún partido de la primera división. Iba a cantar a la tribuna popular.
El Gringo Hugo Cirilo Mémoli, alguna vez, lo explicó así: "Claro que soy hincha. Si me crié a una cuadra de la cancha; fui creciendo en el estadio, junto a los hijos de don Evaristo Torres (utilero por varias décadas en Independiente, que vivía en la casa de la esquina, del estadio)). A mí me sacaron de la tribuna para hacerme jugador". En 1968 le tocó debutar en la primera de la Lepra en Liga Mendocina de fútbol: "Resulta que yo formaba parte de la "barra brava" de Independiente. Seríamos unos diez que íbamos a todas partes, haciendo ruido con lo que podíamos, todavía no estaba formada la bandita (que después fueron Los Caudillos del Parque). Yo era el que llevaba la bandera en las tribunas. Una tarde faltó uno de los muchachos que jugaba en la reserva y como yo había ido temprano a la cancha, alguien, me vio y me llamaron al camarín para remplazarlo. Debuté contra Gimnasia jugando de puntero derecho".
En 1969 era uno de los juveniles de mayor progreso en los Azules, pero la dirigencia decidió cederlo a préstamo a Deportivo Guaymallén. Para "foguearlo", para que tomara experiencia. Mémoli decía al respecto: "Mire, el año que me prestaron a Guaymallén recibí un trato excepcional. Quería demostrar que yo podía jugar en primera. Pero cada vez que Independiente jugaba en día sábado, me iba a la tribuna a gritar con los hinchas. Y eso que ya estaba en primera".Volvió a Independiente Rivadavia al año siguiente par ser titular y para ir alimentando el concepto de ídolo, entre los simpatizantes. Jugó los Nacionales de 1973, 1977 y 1982 para los Azules y también jugó para sus vecinos y rivales, Gimnasia y Esgrima, en 1978 y 1981.
Un hecho anecdótico e histórico se produjo el 9 de julio de 1975, cuando en la cancha de Andes Talleres jugaba el equipo local frente a Independiente Rivadavia. Miguel Angel Converti era el DT de los Azules y designó de titulares a Ernesto Garín; Hugo Mémoli, Roberto Rodríguez, Pedro Sartirana, Félix Piña (después ingresó Héctor Bolognesi); Dante Garro, Eduardo Felipe Velásquez y Tomás Carlovich; Oscar Palavecino, Felipe Moreno y Eusebio Ibáñez (Orlando Oros). Ganaba la Lepra 1 a 0 (gol de Palavecino) y Antonio Da Dalt expulsó al Gato Garín y cobró penal para los Azulgranas. Estaban agotados los cambios y el Gringo le pidió el buzo blanco a Garín a los 40 minutos del segundo tiempo. Roque Cruz tiró el penal y Mémoli se lo atajó, para delirio de los hinchas Azules. En la jugada siguiente hubo un penal para Independiente. Palavecino no perdonó y anotó el 2 a 0. El Gringo ya era ídolo. Pero después de la atajada del penal pasó a ser protagonista de uno de los momentos inolvidables del club Independiente Rivadavia. Fue llamado por River Plate para el torneo Nacional 1975 e integró el plantel que dirigía Ángel Labruna. Fue junto con otro mendocino, el Cometa Oscar Muñoz, de Deportivo Maipú. Jugaron en la reserva y nunca debutaron en primera. Los Millonarios habían sido campeones del Metropolitano y repitieron en el Nacional.
De regreso a la Lepra en 1976 integró el equipo que ganó el torneo de la Liga Mendocina para continuar jugando los Nacionales en su club y en el Lobo. Pasó a jugar de marcador central con la misma garra y pasión.El Gringo dejó el mundo de los seres vivos el 16 de abril de 2006, a los 55 años. Dejó en los Azules su fervorosa presencia y ningún hincha podrá reprocharle nada. Siempre se esforzó al máximo. Mémoli pasó a integrar el selecto grupo de ídolos de Independiente Rivadavia.Los hinchas lo convirtieron en bandera, en pinturas en los muros y la dirigencia lo transformó en tribuna.Está en memoria popular.


