El clásico mendocino nos regaló una verdadera fiesta, que se vivió con las pulsaciones a mil de parte de los casi 20.000 hinchas que le dieron un marco espectacular al Malvinas Argentinas. El público de Independiente Rivadavia y Gimnasia y Esgrima demostró que cuando impera el respeto y la cordura es posible brindar un espectáculo con ambas parcialidades. Una verdadera fiesta.
Cuando los equipos salieron a la cancha, lo hicieron juntos, en un excelente iniciativa: Independiente llevaba globos blanquinegros y Gimnasia los llevaba azules. Antes del saludo protocolar entre los dos planteles, liberaron los globos.
Ambas parcialidades le pusieron el color y el folclore, sobre todo desde las tribunas populares.La popular Norte, donde se ubicaron los hinchas del Lobo, fue adornada por los Famosos 33 con tirantes blanquinegros a lo largo y a lo ancho de toda la tribuna.
Cuando su equipo salió a la cancha encendieron bengalas de humo blanco y negro.En la otro popular, la Sur -estuvo casi en su totalidad colmada- se ubicaron los hinchas leprosos. También prendieron bengalas de color azul.
Toda esa pasión luego pareció trasladarse al campo de juego ya que ambos equipos vivieron y jugaron el clásico como si fuera por los puntos, ya que por momentos el juego brusco abundó.
Más allá de estas contingencias del juego, lo que hay que rescatar es que todo se desarrolló en paz y sin violencia.



