Por historia y popularidad el Turismo Carretera es un ícono del deporte argentino. Por él han pasado y lo siguen haciendo los pilotos más destacados del automovilismo argentino. Las razones para lograr ese status son múltiples, pero seguramente el duelo de las históricas marcas Ford, Chevrolet, Dodge y Torino es el punto más destacado.
Aunque es la fidelidad de su público lo que transforma a este espectáculo en algo tan popular. Y allí hay mil historias para contar cada fin de semana de carrera.
Una, por ejemplo, es la de los mendocinos Ricardo y Leonardo. Son amigos desde hace mucho tiempo y comparten esta linda pasión por las carreras de autos y principalmente por el TC.
Uno se dedica a la desinfección de casas de comidas, el otro es empleado bancario. Y ambos llegaron a San Luis el jueves pasado el mediodía. Aprovecharon el fin de semana largo para compartir tres días de pura adrenalina.
Lejos de las comodidades que brinda uno de los mejores hoteles de la capital puntana (unos $2000 por día cuesta la doble), Ricky y Leo se vinieron en modo económico y su lugar de residencia es una carpa a la vera de la pista.
"Cuando se confirmó que el TC venía a San Luis empezamos a armar el viaje. Nos encanta esto, pero no solo por las carreras, sino más bien por los momentos que se viven en estos días. Es Semana Santa y nos podríamos haber quedado con nuestras familias, pero esto pudo más", comienza a relatar Ricky.
"Venir en carpa nos encanta y obviamente nos permite abaratar muchos costos, pero también nos limita un poco con la comida porque hay que traer muchos elementos. Por lo tanto, es un fin de semana de muchos asados y algún que otro sanguche de fiambre", suma Leo.
Pero claramente eso también va acompañado de alguna buena vida, sobre todo en unos días muy calurosos y es ahí donde Ricky sin rodeos afirmó: "La mañana son de unos buenos mates y a medida que van pasando las horas aparecen unas cervecitas y por supuesto que si hay asado no falta el tinto. Lo bueno que siempre terminas haciendo amigos y compartiendo muchos momentos y charlas. De hecho, nos juntamos con unos puntanos que les gusta más esto que a nosotros".
En un segundo plano quedan los gastos del fin de semana (calcularon unos 3.000 pesos cada uno como mucho), porque disfrutar de la amistad no tiene precio, al menos para estos dos mendocinos.
El TC les dio una nueva chance a los amigos de vivir un fin de semana con muchas historias. De esas que quedan para siempre, como esas grandes epopeyas que han marcado al Turismo Carretera.
Variedad de precios y opciones a la hora de comer:
Las alternativas para saciar el hambre en el autódromo son muchas y los costos también varían según la cantidad y calidad de las comidas.
Tomarte un café o un jugo al paso en la calle de boxes tiene un costo de $50, mientras que hacerlo en otro sector tiene un valor de $150 un licuado y $80 una hamburguesa simple. Además, un sandwich de bondiola sale $150 y un choripán $100.
También está el comedor del autódromo donde los precios son más altos. A raíz de Semana Santa ofrecen platos con pescados, cuyo valor supera los $300. Aunque también se puede comer una milanesa con un agua saborizada por $200.
Una opción más económica es llevar el asado y así se abaratan muchos costos, aunque según algunos comentarios, las carnicerías subieron sus precios para este fin de semana de carrera.
Con dos jornadas muy calurosas, la gente se agolpó sobre los carritos para comprar gaseosas ($40), latas de cervezas ($50) y agua mineral ($40).
La realidad es que en el autódromo nadie pasa hambre, aunque obviamente esto tiene un costo importante, sobre todo si él hambre y la sed es mucha.

