Este domingo por la mañana se corrió la 30° edición de la media maratón de Buenos Aires. Por las calles porteñas corrieron unas 20 mil personas que llegaron desde todos lados del mundo para competir. El ganador de la carrera -en categoría masculina- fue el etíope Mosinet Geremew sin embargo el primer hombre argentino en llegar fue el entrerriano Julián Molina, quien se emocionó hasta las lágrimas y contó su historia de vida.
El corredor de 25 años llegó desde Paraná y reveló que desde hace un tiempo está sin trabajo por lo que se dedicó a entrenar en doble y hasta triple turno. "Estoy desocupado, vivo en la casa de mi suegro con mi novia. Hago changas y para poder venir vendí 40 docenas de empanadas, llegué el viernes", contó Molina que corrió los 21k en 1 hora, 4 minutos y 25 segundos.
Julián comenzó a correr en 2012 y que en 2014 fue su mejor momento, pero las dificultades económicas lo obligaron a dejar el running un año después. Al conseguir trabajo en una fábrica de heladeras en Rosario, en la que trabajaba entre 12 y 13 horas, tuvo problemas en la cintura y esto complicó su vida deportiva.
"Después empecé en una fábrica de bicicletas dos meses, me querían blanquear. Ocho horas en armado, pero por reducción de personal me echaron. Me agarraron bajones, pocas ganas de entrenar, volví a quedarme sin trabajo. Aunque siempre tenía la rotisería con mi familia en Paraná", contó Molina.
Julián no bajó los brazos y vio en su crisis la oportunidad de ir por lo que le gustaba. Este domingo fue el primero en llegar en esta carrera, seguido por el destacado corredor mardelplatense Mariano Mastromarino.


