Lucio A. [email protected]
El mismísimo Jules Rimet, presidente de la FIFA, tenía un discurso en portugués preparado para leerlo frente a los 200 mil aficionados presentes en el estadio Maracaná, de Río de Janeiro. Era la final de la 4ª Copa del Mundo y tenía su expectativa porque tras el Mundial de 1938, en Francia, por la Segunda Guerra Mundial no se realizaron torneos y recién se disputó el campeonato Mundial de fútbol en Brasil 1950.
Y el 16 de julio quedó en la historia con ríos de lágrimas de pena brasileñas y con un orgullo inflado por once camisetas celestes que hicieron más grande que nunca al fútbol de Uruguay. Y detrás de ese Mundial con sólo 13 participantes quedaron cientos de hechos estadísticos y anecdóticos por el que se sigue recordando esa final ganada por Uruguay frente a Brasil por 2 a 1.
La Copa se denominó Jules Rimet, en homenaje al francés al frente de la FIFA desde 1921.
Por primera vez los jugadores salían a los estadios con los números en la espalda. Otro hecho llamativo es que de acuerdo con la clasificación, los seleccionados de Escocia, Turquía e India se negaron a participar.
La más insólita fue la renuncia de India, porque previamente en la clasificación asiática Birmania, Filipinas e Indonesia se retiraron. Por eso India se clasificó automáticamente, pero tras la obligación impuesta por la FIFA a los jugadores hindúes de usar zapatos de fútbol durante el torneo, este equipo también renunció y no hubo ningún representante asiático para el torneo.
Por esas razones en la Copa del Mundo de 1950 quedaron dos zonas con 4 equipos, una con 3 y la restante con sólo dos, Bolivia y Uruguay. Y los uruguayos llegaron a la disputa de la fase final tras ganarles 8 a 0 a los bolivianos.
Debieron jugar los locales, los uruguayos, España y Suecia. Brasil goleó 7 a 1 a los suecos y 6 a 1 a los españoles, en tanto los rioplatenses empataron con España y vencieron a Suecia 3 a 2.
En la última fecha los brasileños con sólo empatar iban a ser los campeones mundiales.
Pero enfrente estaban Roque Máspoli; Matías González, Eusebio Tejera, Schubert Gambetta, Obdulio Varela, Víctor Adnrade, Alcides Ghiggia, Julio Pérez, Oscar Míguez, Juan Alberto Schiaffino y Rubén Morán para fortalecerse entre ellos con las palabras de su capitán Obdulio “Los de afuera son de palo”, con referencia a la multitud de brasileños.
Nunca antes y nunca después una multitud de casi 200 mil personas estuvo en una cancha de fútbol.
El gol de Friaca a los 2’ del segundo tiempo deleitó a la multitud pero Schiaffino igualó a los 21’ y la mayor amargura para los locales la dejó sellada Ghiggia a los 34’.
Así quedó el resultado y esa derrota se convirtió en una fracaso deportivo y hasta en suicidios de fanáticos de Brasil.
Además marcó el fin para la camiseta blanca de la selección brasileña. Desde 1914, Brasil eligió el blanco. Excepto en 1916 y 1919, cuando se vistió con camisetas amarillas con franjas verdes y negras, Brasil siempre lució el blanco, hasta ese día de 1950.
Se consideró que no eran los colores de la bandera y se organizó un concurso para la nueva vestimenta, que ganó un joven de 19 años: camiseta amarilla con ribetes verdes, pantalón azul y medias blancas. El estreno fue en 1954 contra Chile y es la que actualmente se usa.
Después Brasil ganaría 5 Copas del Mundo (se quedó para siempre con la Jules Rimet) y Uruguay no volvió a ganar un Mundial.
199.854 asistentes en la finalEs la mayor cifra de espectadores en un partido de fútbol. Oficialmente, fueron 173.850 las personas que pagaron entrada y los restantes presentes eran invitaciones, personal de trabajo y autoridades.



