René Darre fundó la emblemática Agrupación Atlética Los Pumas, una institución donde más allá del atletismo lo principal es la contención y la ayuda al prójimo. Historia que merece ser destacada

Una lección de vida más allá de la pista

Estuvo en la calle durante un tiempo largo y esos duros momentos de la vida a René Darre le sirvieron para crear, años más tarde, la Agrupación Atlética Los Pumas.

La historia comenzó en 1989 cuando vivía en Pueblo Diamante y entrenaba algunos chicos en la plaza Espínola, en aquel momento la agrupación se llamaba "Libertad".

"Cuando se fue el entrenador de esa agrupación me ofrecieron hacerme cargo de 40 chicos. Sin dudarlo acepté. Fue una nueva experiencia para mí en la que fui aprendiendo junto con ellos".

En esa época en San Rafael había muchas agrupaciones atléticas y más posibilidades de viajar. Sin embargo cuando juntaban el dinero para asistir a los eventos a veces la plata no alcanzaba y él firmaba los documentos con la empresa de transporte.

"En aquella época había gente que me ayudaba a levantar los documentos y sino yo lo hacía con mi sueldo porque a los chicos había que sacarlos, no me gusta que entrenen y no tengan competencia", confesó.

Cuando Darre se fue a vivir al barrio Bufano, la agrupación se trasladó a ese lugar y allí nació la Agrupación Atlética Los Pumas.

En cuanto al nombre explicó: "Cuando buscábamos nombres surgieron dos o tres y uno de esos tuvo que ver con el equipo argentino de rugby. Me gustó, suena fuerte y quedó".

El tiempo ha pasado inexorablemente y las nuevas generaciones mantienen la pasión por el atletismo, a tal punto que las nenas de entonces, hoy son mamás y mandan sus hijos a la agrupación.

Actualmente treinta chicos de entre 4 y 13 años practican lanzamientos, aunque la mayoría se dedica a pruebas de velocidad y fondo. Ellos entrenan tres veces a la semana (dos horas) en el barrio Villa Laredo, en un sector delimitado entre la plazoleta y una canchita de fútbol.

"La idea siempre ha sido la contención y ayudarlos. Por momentos sos el papá, el psicólogo, el entrenador, sos todo ahí. Yo fui atleta y nunca tuve un entrenador, entonces es lindo poder guiarlos".

Un momento especial

A veces en algunas competencias los padres no van y como los chicos lo que más desean es ser vistos por ellos, ahí aparece el entrenador.

"Estoy con los que van a largar, supongamos en una prueba de 100 metros, pero inmediatamente tengo que estar en la llegada para abrazarlos, festejar o en otros casos ver en qué fallaron", sostuvo.

Y agregó: "A veces cuesta mucho, demasiado, pero verlos felices y disfrutando vale pena".

¿Un sueño René? Ante esta pregunta el hombre se conmovió y sus ojos se llenaron de lágrimas.

Luego de un breve silencio, tomó aire y dijo: "Realmente es para y por los pibes, mi intención va más allá del atletismo y es guiarlos para que sepan diferenciar lo bueno de lo malo, después ellos deciden".

Un hombre (jubilado de la banda de música) que es feliz enseñando, pero fundamentalmente ayudando.

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