El tema de las vuvuzelas llevó hasta la misma dirigencia de la FIFA a intentar prohibirlas porel alto impacto en los oídos del ser humano.
Es una simple corneta de plástico que tiene una forma tal, que suena al ser soplada, sin ningúnfiltro o elemento que sirva para realizar el sonido.
Está la iglesia evangelista sudafricana que cerró un acuerdo con el fabricante oficial devuvuzelas y que la ha reconocido como "inventora" de la trompeta. Dicen que fue un miembro de su
tribu que lo inventó a principios del siglo pasado."Ahora somos los inventores oficiales de la vuvuzela", habían dicho desde esa iglesia deNazareth en Inanda, cerca de Durban, quejándose de la fabricación china.
Pero esto suena a una gran mentira u oportunismo y conviene explicar que el nombre de vuvuzelaspodría derivar de vuvu, que en el idioma zulú (una tribu nativa de Sudáfrica) significa "hacer
ruido".Otros la llaman lepatata en la lengua setsuana, que es modismo de la lengua bantú hablada porlos nativos tswana.
Dicen que el sonido "es como el barritar de los elefantes o el zumbido de una abeja", paracontinuar con los inventos o malas comparaciones.
Las originales eran de estaño y alguien las hizo de plástico, y no extrañaría, que fuese unargentino.
Desde 2001 la empresa Masincedane Sport la empezó a comercializar en Sudáfrica y en este Mundialhan tomado un protagonismo impensado. Los aficionados sudafricanos hicieron que las vuvuzelas
fueran parte del espectáculo durante este Mundial, siguiendo con las costumbres de estas tierras deusar este tipo de artefactos para alentar.Las vuvuzelas aparecen como elemento de publicidad para este Mundial en grandes afiches, enforma de esculturas, pegadas en el piso de grandes dimensiones, colgadas como adornos, con los
colores de cada selección, multicolores pero lo cierto es que es un elemento primordial en eltorneo.Ya en la Copa de las Confederaciones organizada por la FIFA, el año pasado las radios y unascadenas de TV pidieron que se anularan estas cornetas porque perjudicaban sus transmisiones.
También algunos jugadores y entrenadores consideraban que esos sonidos los molestaban.Según unos especialistas en sonido y médicos dicen que las vuvuzelas pueden ocasionar seriosdaños al aparato auditivo debido al elevado nivel de la intensidad de sonido y se lo compara con el
motor de un avión en marcha que genera 120 decibeles y 130 al despegar. Una vuvuzela tocada conintensidad y a corta distancia podría llegar a los 127 decibeles.Quien escribe, tiene una vuvuzela en la casa desde el Mundial 1978, en donde estas cornetashicieron furor. Eran de un material más ordinario y causaban hasta lastimaduras en los labios. En
la final disputada en River Plate se escuchó el sonido de las cornetas, pero no con la intensidad yen la cantidad que se escucha en Sudáfrica, 32 años después.



