Mendoza, con 13, fue la provincia del interior del país que más deportistas tuvo en los Juegos Olímpicos juveniles y 8 de sus representantes ganaron medallas. El futuro es promisorio.

Ojalá haya sido el comienzo y no el final

Por UNO

Por Marirró Varela

Especial para Ovación

Es habitual para los medios publicar un balance luego de competencias como un Juego Olímpico. En esos informes, los periodistas solemos enumerar marcas registradas, records batidos, comparativa de medalleros y demás estadísticas. Permítanme evitar transitar esos caminos, al menos por las siguientes líneas.

El deporte mendocino tiene mucho para celebrar. La provincia le aportó a los Juegos de la Juventud Buenos Aires 2018 la mayor cantidad de deportistas (13) de su delegación, apenas superado por CABA y Buenos Aires. De esos 13 atletas, 8 van a volver a sus pagos con una medalla colgada en el pecho, (61%). Una cifra histórica que no tiene precedentes y me animo a decir, difícilmente se repita.

El tan soñado oro recompensó el sacrificio de Gianella Palet (hockey 5), Julián Hernández y Juan Martín González (rugby 7). El bronce fue el premio al esfuerzo de Facundo Firmapaz (tiro), Tomás Herrera (remo), Agustín Cabaña (hockey 5), Nicolás Dieguez (beach handball) y Juan Bautista Amieva (beach voley). Sin premios pero con la enorme satisfacción de haber competido de igual a igual ante la elite mundial quedaron Camila Samsó (ciclismo), Victoria Gauna (basquet 3x3), Iris Valeria González (breaking), Rodrigo Tello (karate) y Santiago Lorenzo (tenis de mesa).

Detrás de ellos, los clubes, asociaciones, entrenadores y familiares. Muchos de ellos pudieron acompañar a los chicos en Buenos Aires. Otros se quedaron en Mendoza a seguirlo por televisión o internet. El trabajo del Tiro Federal, del Club Mendoza de Regatas, de Marista Rugby Club, de Andino, de Murialdo, de Talleres, de Las Heras Básquet, de la Universidad de Cuyo o del Family Jai Crew de Tunuyán dio sus frutos. Y sobre ellos es donde las autoridades deben hacer foco si queremos que estos logros no sean los últimos.

Dije antes que había mucho para celebrar. Pero también hay mucho más que antes por hacer. Estos chicos dejaron la vara alta. Lo que viene ahora es mantener el nivel y buscar superarse, mejorar las instalaciones donde ellos y el resto de los deportistas mendocinos practican, rodearlos de especialistas que saquen lo mejor de cada uno y ayudar a que el esfuerzo económico no sea solo de la familia. Hoy son juveniles y en poco tiempo, mayores que deberán viajar para competir y codearse con potencias. En manos de la dirigencia queda confirmar que estos Juegos fueron el comienzo y no un final.

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