Gustavo Privitera
El Tuco tiene una nueva vida. Ya no es aquel defensor que paseaba su estampa por los lujosos estadios del hockey sobre patines de Europa. Ahora Esteban Ábalos (37) reside con su familia en San Martín y juega en el siempre vigente Casa de Italia.
El jugador surgido de Andes Talleres, que pasó por Independiente Rivadavia y a los 22 años se fue al Viejo Continente, repasó su rica trayectoria, que incluye su participación en el seleccionado argentino.
Integra una familia de deportistas, en la que sus hermanos Sebastián, Emanuel y Rafael, también jugaron al hockey.
"Actualmente Emanuel, que es el mayor, y Sebastián, que es el tercero, ya no juegan. Yo soy el segundo y ganamos con Rafael -el arquero de Petroleros- la Copa América que gané del 2008 con la selección. Ellos siguen vinculados con una empresa familiar de stick llamada Kumbre.
"Es un club muy bueno, espectacular. Si no me hubiera sentido bien desde el momento que empecé, habría dicho: 'No sigo'. No es fácil después de 15 años en Europa venir a jugar acá en otras condiciones, es muy difícil. Pero me he sentido muy bien. Tenía dos años más de contrato con Sporting y el club quería que renovara por dos años más, pero estar lejos de la familia es muy duro", resumió al hablar de su actual club, Casa de Italia.
-¿Cómo fue tu vuelta al hockey argentino?
-No estaba muy convencido de venir a jugar realmente, pero hablé con Gustavo Alcaraz (el dirigente), con Diego Guerrero, que es mi concuñado (estamos casados con dos hermanas), y me convencieron. Me encontré con un grupo espectacular, el técnico Mario Sánchez es una excelente persona también. Me encontré un grupo de chicos que tienen ganas, que quieren laburar y ganar. No tuvimos suerte en la Liga porque nos tocó un grupo muy difícil.
-¿Te has planteado plazos para seguir jugando?
-No, por lo pronto me comprometí con Casa de Italia de jugar hasta fin de año y después voy a ver. Quiero disfrutar que estoy jugando acá, que es diferente. Uno trabaja, a la noche va al entrenamiento y no es profesional. Han hecho un esfuerzo por tenerme y he tratado de darles el máximo que he podido.
-Tenés los ejemplos de David Páez, Carlos López y Osvaldo Raed, que siguen jugando.
-Me siento físicamente igual que a los 20 años. Es más, hasta a veces me siento mejor preparado o tal vez tengo más experiencia para saber manejar los tiempos en la cancha.
-Cuando volviste viviste la inseguridad del país en carne propia
-Si hay algo que extraño de Europa es la tranquilidad con la que se vive, no hay problemas de inseguridad. No voy a decir que todos los argentinos son malos, pero el respeto que tiene la gente allá por los demás, por los animales, por el medio ambiente, por todo, es increíble. Veo acá que hay una falta de educación muy grande, es otra mentalidad y el problema es que los argentinos nos creemos vivos y no lo somos, es todo lo contrario. Uno ve que la gente abre la ventanilla del auto, tira toda la basura a la calle y no se respeta el tránsito.
Parece que es la ley de la selva, pero nací acá, fue siempre igual y dudo que cambie. Voy a tratar de seguir con lo que me dejó mi familia, con lo que aprendí de Europa y voy a tratar de no contagiarme con el ritmo de vida de la gente de acá.
-¿Qué título disfrutaste más?
-La Liga europea que gané en 2013 con Benfica, pienso que es la competencia más difícil de ganar en el hockey mundial.
-¿Dejaste muchos amigos allá?
-Los amigos más grandes son Luis Vianna (es portugués), Cacao (brasileño) y Andrés Centeno, que es portugués pero juega en la selección de Angola. También dejé a otros amigos, como Miguel Campos.
