Juan Pablo García
Habla con un tono de voz suave y reconoce que le dan un poco vergüenza las notas, pero con el correr de la charla aparece la misma actitud arrolladora que muestra cuando se enfrenta a las mejores del mundo. Macarena Sans, ganadora del Ovación de Oro 2016, recibió a Diario UNO en su casa, ese lugar donde tanto le gusta estar para compartir momentos con sus padres, Pepe y Silvana, sus hermanas más grandes, Florencia, Roxana y María, su sobrina Sofía y su hermano menor, Santiago, que acaba de ser convocado a entrenar con la selección nacional juvenil.
La deportista mendocina del año cerró con un premio un año que superó sus expectativas: "El objetivo máximo lo tenía claro y era estar en Río, pero no me imaginaba que iba a salir todo tan bien. No sólo quedé en la lista sino que pude jugar muchos minutos, a pesar de ser la más chica del plantel y de que recién me sumé al equipo el año pasado", destacó.
Mientras aprovecha al máximo los días de descanso explicó: "Fue un año largo. Yo entrenaba con el junior para el Mundial de Rusia y con el mayor para Río. Tenía que cambiar el chip según qué categoría me tocaba o qué torneo tenía que jugar. Me costó porque además no tenía descanso, pero ya me había pasado años anteriores cuando estaba en el juvenil y el junior o también acá en Mendoza que jugaba el mismo año para seleccionados de categorías diferentes", explicó.
La talentosa jugadora de Regatas se sonroja a la hora de hablar del reconocimiento de la gente: "Lo de Río tuvo una repercusión enorme. Hay momentos en que me da vergüenza que la gente me reconozca, soy de perfil bajo, pero a la vez es una responsabilidad porque soy consciente de que si salgo en una nota va a decir que juego al handball y eso ayuda a que más gente conozca el deporte. El handball necesita esa difusión. En los clubes hay muchos chicos que juegan pero ojalá que haya más y que desde la asociación se acompañe ese crecimiento. Lo mismo me pasa con los premios, los tomo con la responsabilidad de saber que es algo que le hace bien al handball".
Hablar del balonmano le hace dejar de lado la timidez y sacar a la luz la pasión que tiene por el deporte que practica: "Acá hay buen nivel. Siempre estamos entre los 3 mejores del país. Siempre pienso que la diferencia que hay entre Mendoza y Buenos Aires es como la de Argentina con los países que son potencia. Ellos tienen más competencia, más jugadores, mejor y más infraestructura. En Regatas entrenamos en un playón y después vamos a jugar los nacionales y el piso es totalmente distinto. Es un detalle pero te cambia mucho el juego. En el último torneo que fuimos una de las chicas se lesionó por no estar acostumbrada", sentenció.
Pese a que sólo tiene 20 años, Sans piensa en los jugadores más jóvenes que tienen proyección internacional: "Hay muchos talentos pero falta acompañarlos más. Este es el séptimo año que voy a estar en los seleccionados nacionales y sigue pasando que a veces viajo sin saber bien en dónde voy a alojarme. Por suerte ya tengo muchas amigas que siempre me invitan a sus casas, pero es algo básico que si no está solucionado te desgasta mucho mentalmente. Para un chico que viaja a entrenarse a Buenos Aires, tener los pasajes y la tranquilidad de saber dónde va a alojarse es tan importante como tener una buena pelota para entrenar. Y muchas veces no se trata solo de dinero, sino de gestión", expresó.
Macarena habla bajo pero con una madurez llamativa y lejos de querer ser figura piensa en que su deporte mejore: "Una particularidad de mi club, Regatas, es que nos entrenamos mucho. Tenemos más horas de entrenamiento que los demás. Es algo que nos inculcó desde chicas Christian Stahringer, que es un maestro, el mejor entrenador que he tenido. Eso de trabajar más que los demás y la constancia que me enseñaron es lo que me permite estar al nivel cuando me convocan a la selección", dijo para agregar: "En la última concentración en Buenos Aires fuimos con Rocío Squizatto, que es amiga mía y compañera de club. Estuvo muy bueno porque siempre es más cómodo estar acompañada".
Pese a ser una figura de proyección internacional, Sans no tiene demasiados secretos a la hora de prepararse: "Yo entreno siempre en el club. La parte física a veces es diferente por los planes de entrenamiento que me dan en Buenos Aires, pero la hago con Eduardo López, que es nuestro preparador físico del club, y junto con el resto del equipo. Ahora estoy descansando, pero el 5 de enero ya empiezo la pretemporada sola porque las chicas empiezan más adelante. Va a ser un año largo porque el objetivo con la selección es pasar a octavos de final del Mundial, algo que nunca se logró".
Otro gran momento personal durante el 2016 fue el encuentro Handball por los Chicos, que ella misma organizó cuando volvió de los Juegos Olímpicos: "Salió buenísimo, y me gustaría repetirlo el año que viene, si es posible más de una vez. Surgió cuando estaba en Río, hablando con mi hermana Roxana, la idea de hacer algo para ayudar a los que menos tienen. A partir de la difusión que tuvieron los Juegos Olímpicos pudimos armar un encuentro espectacular porque no sólo sirvió para reunir a unos 300 chicos que juegan al handball en la provincia sino también que esos chicos, donando solo 1 kilo de leche, puedan ayudar a la gente que más lo necesita. Lo organizamos con muy poca ayuda, tuvimos que hacer de todo, desde conseguir arcos prestados y armar las canchas, con Luis Nadal que es el coordinador deportivo del club, hasta ir a hablar para conseguir jugos, frutas y agua para que los chicos que jugaban tuvieran una merienda. Hasta cortamos una calle del Parque y armamos 8 canchas. Salió muy bien, estaban todos muy contentos".
Además de jugar y entrenar a Macarena disfruta mucho de sus ratos libres en los que demás de estudiar educación física le gusta: "Cocinar. Mi especialidad son las pizzas a la parrilla. Las hago con mi cuñado, Federico. Me gustaría, cuando deje de jugar, dedicarme a la gastronomía. Algunos se ríen y me dicen que quiero ser como Martiniano Molina (ex jugador de la selección de handball y conocido como chef). También me gusta juntarme con mis amigas y por supuesto estar con mi familia. Que ellos hayan estado conmigo en Río no hay plata que lo pague. Además mis viejos son fanáticos del deporte y que puedan disfrutar de unos Juegos Olímpicos fue increíble".
El recuerdo de los Juegos vuelve y sirve para analizar lo que hizo en Río dentro de la cancha: "Soy muy ansiosa y todas las noches pensaba y me imaginaba cómo iban a ser los Juegos Olímpicos. Pero lo que viví en Río superó mis expectativas. En lo deportivo, más allá de que no había demasiada presión por los resultados, teníamos la exigencia de medirnos contra las mejores del mundo. Sentí que le aporté al equipo, aunque soy consciente de que me falta crecer mucho, tanto en lo físico como en lo técnico y lo táctico", dijo.
Sin dejar de lado la humildad que la caracteriza, Macarena reconoce la importancia de haber estado en la máxima cita deportiva a nivel mundial: "Soy joven. Estar en los Juegos Olímpicos con 19 años no es fácil desde lo físico ni desde lo mental. Por ahí no te das cuenta, o no querés darte cuenta, del nivel de las rivales para no tirarte abajo. Lo que creo es que la exigencia nos hizo jugar al mejor nivel que haya jugado la selección en muchos años. Argentina nunca pudo pasar de ronda en un Mundial, lo que significaría estar entre los 16 equipos principales, y acá jugaban solo los 12 mejores. En los papeles no había ninguna chance de que ganáramos ningún partido y por ahí yo veía que las más grandes lo sentían. Las más jóvenes lo afrontamos con otra mentalidad".
Uno de los aspectos más degastantes de estar en la selección nacional son los viajes constantes a Buenos Aires para asistir a los entrenamientos: "Los viajes son cansadores, sobre todo ir a Buenos Aires a entrenar porque no podés hacer una vida normal como hacen las chicas que viven allá. Las giras o torneos son otra cosas porque conocés otros países, otra gente, competís, que es lo más lindo, y tenés a todo el equipo junto todo el tiempo"
Pese a todo, en las últimas horas del 2016 ya tiene la cabeza puesta en su próximo objetivo: "El 5 de enero empiezo a entrenarme acá y el objetivo de este año con la selección es pasar a octavos de final del Mundial, algo que nunca se logró".
¿Cuánto tiempo más podrá estar un talento de primer nivel sin irse al exterior? La respuesta de Macarena es clara: "Siempre pensé en irme después de que termine la facultad, porque soy consciente de que cuando sea más grande no voy a vivir del handball. Sin embargo, a partir de lo de Río empecé a pensar que cuando salga una buena oportunidad la voy a tener en cuenta. La idea del cuerpo técnico de la selección es que las que puedan se vayan a jugar a Europa para tener más y mejor competencia. Hoy hay 6 chicas jugando afuera. De todos modos no me quiero ir a cualquier lado, sino a algún lugar donde sepa que voy a tener más competencia y que están las condiciones dadas para estar bien".
Respecto a la chance de radicarse en Buenos Aires, como hacen muchos deportistas, fue contundente y también dejó su mensaje para los dirigentes: "Durante el primer semestre de este año, para no tener que viajar todas las semanas, estuve jugando en Buenos Aires, en Municipalidad de Vicente López. Fue una buena experiencia, más allá de algunas complicaciones conocí mucha gente buena y jugué varios partidos a un buen nivel. De todos modos, pienso que lo mejor para que el handball sea más federal y crezca en todo el país, tenemos que hacer lo posible para quedarnos cada uno en su provincia. Si no les das la razón a los que piensan que si no te vas a Buenos Aires no podés jugar a determinado nivel. Se puede, pero para eso hace falta que los dirigentes mejoren la organización, que haya más competencia, un fixture mejor organizado, que no se suspendan partidos por cualquier cosa y en definitiva que se juegue más al handball. Hay veces que me preguntan cuando viajo a Buenos Aires y me da vergüenza decir que jugué solamente uno o dos partidos en un mes".



