Lionel Messi fue invitado por el presidente de Bolivia Evo Morales a ver el partido entre la Selección argentina y Bolivia en el palco que tiene en el estadio Hernando Siles; sin embargo, La Pulga prefirió quedarse en el vestuario y no ser visto por los fanáticos.
No había manera de que Messi fuera ubicado en la tribuna sin que los hinchas bolivianos se le abalanzasen. Tampoco podía ingresar al campo de juego y estar en el banco de suplentes por la suspensión, por lo que su lugar durante el encuentro fue el vestuario, donde instalaron un televisor para seguir el partido.
Junto a él se quedaron el presidente de la Comisión de Selecciones nacionales, Marcelo Tinelli, y el secretario de la misma, Jorge Miadosqui, quien había asegurado en la previa que "Leo está muy triste".
Tras la derrota, Messi se fue junto a sus compañeros silbando bajito, un poco más abrigado que cuando llegó al estadio y dispuesto a viajar a Barcelona.




