Se cree que fueron varios los motivos que ayudaron para semejante venta y entre ellos figuran la pandemia de coronavirus que mantuvo mucha gente en casa el fin de semana de Acción de Gracias, el precio accesible de 50 dólares cuando por otros combates hay que abonar 80 y la nostalgia y curiosidad que provocó Tyson.
Tyson, que lució con 100 kilogramos un estado físico envidiable, no así su adversario, se llevó 10 millones de dólares que destinará a labores altruistas, mientras que Jones se marchó con tres millones de la moneda estadounidense.
El excampeón mundial abandonó la actividad tras perder ante Kevin McBride, un adversario de menor nivel, el 11 de junio de 2005, y ahora tiene la posibilidad de combatir en exhibición ante su compatriota Evander Holyfield, quien lo venció dos veces, la segunda por descalificación tras morderle la oreja.
Sobre las ganancias obtenidas, Tyson expresó: "Dios ha sido misericordioso conmigo. Me preparo para ayudar a aquellos que han sido menos afortunados que yo, con peleas con fines benéficos".