Lucio A. [email protected]La cancha la tiene a la vuelta de la esquina. El club del barrio es como el patio de la casa. O como el jardín. En el corazón de la Sexta Sección de la capital mendocina se enclava el viejo y querido Anzorena. Uno de los sostenedores históricos del básquetbol de Mendoza. Y para Walter Gutiérrez, el DT del campeón reciente de la Superliga 2017, entrar al club representa un acto de devoción. "Cada vez que levanto la cabeza y veo el cartel con el nombre del estadio, en honor a mi padre, Roberto Gutiérrez, siento más amor, y el sentido de pertenencia me nace de los pies a la cabeza", dice Walter. "Es un gran reconocimiento en vida que le hicieron a mi padre. Fue el gran gestor del piso de madera y varias remodelaciones". Walter condujo al equipo que le ganó la serie final al quinteto de Atenas. "Comencé en abril en el torneo Federal al final y alcancé a dirigir 7 partidos. Pero el Apertura de la Superliga local lo pude hacer completo hasta coronar la mitad de año con el título".Le costó irse de Mendoza durante cuatro años: "Estuve en Facundo de La Rioja casi tres años. Después trabajé en Bolivia. Tenía ganas de volver y me ofrecieron ir a un club de Entre Ríos, pero justo salió lo de Anzorena y me gustó la propuesta", contó el Café Gutiérrez. Y sacó a relucir que esos años afuera lo potenciaron a nivel experiencia y tuvo un salto de crecimiento. A los 52 años está feliz por sacar campeón al club que lo vio nacer. Y dice: "Desde premini, que empecé a jugar, hasta los 21, que dejé mi actividad como jugador, pasé mis años en el club. La niñez, la adolescencia y la juventud". Siempre caminando hasta la vuelta de la esquina.Su actividad como DT empezó a los 25 años "como asistente del cordobés Vera en Anzorena". Nunca dirigió divisiones inferiores.Y aclaró: "Prefiero trabajar con los mayores, con la primera, porque soy muy exigente con los sistemas tácticos y me falta paciencia para los más chiquitos. Pero ojo, que voy a ver a todas las divisiones menores y saco referencias de los jugadores que están para subir de categoría".Analizando el juego de su equipo mencionó: "En el Apertura teníamos un juego más intenso con Aguilera, Lavezzari y Schestakow en la mitad de la cancha. En el Clausura debimos combinar variantes con Aguilera, Padilla, Revellino y Garitaonandía".Y siguió explicando: "Al principio del Clausura teníamos ritmo y continuidad, luego perdimos dinámica y precisión por culpa de la programación con suspensiones constantes. Estábamos hasta 20 días sin jugar. Nos costó mucho agarrar ritmo de juego".Dijo que hay que mejorar la infraestructura de varios clubes por el tema de los vestuarios y por la limpieza de los pisos en donde cuesta hacer pie. El Café Gutiérrez es directo y noble. Conserva la simplicidad de una persona de barrio. Del pibe, del muchacho y del hombre que siempre tuvo el club a la vuelta de la esquina.
Un DT que tiene al club en el corazón. Walter Gutiérrez condujo a la entidad capitalina al título 2017 de la Superliga de básquetbol de Mendoza. Estuvo 4 años afuera y volvió para festejar

