Lucio A. Ortiz
Corre sobre las canchas de parquet como lo manda el reglamento. Rápido, muy concentrado y con el silbato en la boca. Tratando que los jugadores de básquetbol no transgredan las leyes. Sabe que como árbitro no se le debe pasar ni el mínimo detalle.
A los 50, Pablo Leyton, un profesor de educación física nacido en General Alvear, tiene muchas batallas de la Liga Nacional como experiencia, pero su andar veloz y su resistencia lo llevaron a pensar más allá de los partidos bravos del básquetbol mendocino y nacional. Y su meta está ahora puesta en la clásica Maratón de Nueva York, con sus difíciles 42 kilómetros con 195 metros de extensión.
Pablo tiene para contar su decisión de correr con mayor dedicación y agregando kilómetros de recorrido.
Dice: "En el año 2010 me designaron a los campeonatos argentinos como instructor, y fueron dos largas semanas donde sólo veía partidos y hacía las designaciones". Agrega que: "Los único que hacía era estar sentado y comer al mediodía y a la noche. Así aumenté 8 kilos y me era imposible bajar de peso".
La solución era tener una mayor actividad física: "A mí nunca me gustó correr, por lo cual no le encontraba la vuelta para poder adelgazar. Así que empecé a ver a gente que empezaba a correr en el Parque, y me prendí".
De pronto en esos días me encontré "en mi primera carrera, que fueron 10 kilómetros, aunque ni me entrené. Me despertó mucha alegría que podía correr y ver todo lo que había alrededor de esa clase de competencias".
El árbitro de básquetbol "había encontrado la solución al problema del peso, que además me afectaba cuando dirigía", y cuenta que: "Me empezó a gustar y fue tomando mayor participación en cada carrera".
Leyton ya estaba en forma física, no tenía kilos de más y su intención fue la de implicarse en el atletismo de fondo con gente de su edad.
En el 2012 contrató a un entrenador que le enseñó la mejor forma de correr y de respirar. Los entrenamientos fueron más severos y las distancias más largas.
Llegó el tiempo de anotarse en maratones como las de Buenos Aires, Santiago de Chile y también en la clásica San Silvestre, en San Pablo (15km).
Leyton, tras competir en los 42km con 195 metros de Buenos Aires, opinaba: "Nunca pensaba en correrla porque realmente es muy desgastante y el cuerpo queda muy debilitado después de un esfuerzo tan grande".
En el arbitraje generalmente no hay nombres propios. El reconocimiento del público raramente llega y distinguirse es complicado. En el running, a Leyton se le ocurrió que esto podía ser diferente.
"Mi deseo de participar y terminar una maratón ya estaba cumplido, entonces se decidió: "Necesitaba un objetivo más grande, ya que había cumplido todos. Mi gran sueño era correr la maratón de Nueva York, que era casi imposible. Pero tras la competencia en Argentina me hice el pasaporte, la visa y me inscribí para poder acceder. Es el sueño de todo corredor. Además, tengo el gran objetivo de ser el primer árbitro de básquetbol del mundo en correr esa maratón desde que se inició en 1970".
El 6 de noviembre a las siete de la mañana Leyton será uno más entre 50.000 personas que recorrerán cinco puentes del circuito ubicado en Nueva York, antes de llegar a la meta.
El alvearense tomó las carreras como un método para adelgazar, pero ahora opina: "El running me ha mejorado muchísimo mi arbitraje. Mi estado físico en todos los partidos es muy bueno, me siento muy cómodo en la cancha, mis movimientos son más fluidos; el bajar de peso ha ayudado a tener movimientos más amplios, a sentirme más liviano y a poder tener la mente más despejada, para resolver situaciones con mayor amplitud y tener un campo de visión más amplio para resolver situaciones de conflicto. El running le aportó a mi arbitraje la cuota que me faltaba para estar en un buen nivel".
Ya comenzó las últimas semanas de entrenamiento por las calles del centro mendocino y el parque General San Martín. Y el 6 de noviembre estará en Nueva York, que es parte de los World Marathon Majors, una de las seis maratones más importantes del mundo (Londres, Chicago, Boston, Berlín, Tokio y Nueva York).
"Yo sé que estaré con deportistas de alto rendimiento, con corredores de elite, aunque yo soy sólo un aficionado. Mi meta es llegar, algo impensado 6 años atrás", cerró optimista.


