Análisis y opinión

¿Ya nadie se acuerda hoy de Juntos por el Cambio? Fingir demencia parece ser la consigna

La UCR es hoy una marca repartida en diversos referentes, ninguno de los cuales logra el liderazgo necesario para volver a amalgamar al partido de Alem

"La unidad de Juntos por el Cambio está garantizada", repetían hace un año, en mayo, referentes del PRO y del radicalismo. Algunos lo decían convencidos, otros como expresión de deseos. Pero en el enrarecido aire de la política esa "unidad" ya empezaba a sonar desfasada. Una buena parte de los votantes lo venía olfateando aunque no lo pudieran poner en palabras. Lo tradujeron en el voto.

En octubre del año pasado, concluida la primera vuelta de la elección presidencial que dejó fuera de juego a la candidata de Juntos Por el Cambio, Patricia Bullrich, el dirigente radical de Mendoza Ernesto Sanz, uno de los fundadores de Cambiemos en 2015, daba la siguiente explicación del futuro de la coalición tras la derrota."Si las partes empiezan a decidir cosas diferentes y no tienen vocación de seguir juntas, es obvio que se rompan. Las coaliciones no están diseñadas para vivir eternamente".

En la actualidad los más ultras de la UCR y el PRO aseveran que la aludida "unidad" había comenzado a deshilvanarse con la derrota de Mauricio Macri en 2019, Otros, buscan equilibrar los tantos y afirman que entre 2019 y 2023, en más de una oportunidad, la persistencia de esa unidad sirvió para tener a raya al inclasificable kirchnerismo de Alberto y Cristina, o para desalentar dislates en el Poder Legislativo o frenar los ataques al Poder Judicial con los que buscaban salvar a Cristina Kirchner de su denso historial tribunalicio.

Juntos por el Cambio duró más allá de 2019 porque, pese a que Macri perdió la reelección frente a Alberto-Cristina, sacó casi el 41% de los votos, un porcentaje para envalentonar a cualquier partido. Muy distinto a lo del año pasado en donde en la primera vuelta Bullrich salió tercera con el 23% de los sufragios detrás de Sergio Massa y Javier Milei.

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Hoy Patricia Bullrich es ministra de Seguridad de Javier Milei.

Hoy Patricia Bullrich es ministra de Seguridad de Javier Milei.

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La caída

¿Por qué fracasó Patricia Bullrich? Según Javier Milei, porque era "una segunda marca" de lo nuevo que él venía a instalar con La Libertad Avanza. Y porque -decididamente- ella no logró convencer. Una cosa es tener liderazgo natural y otra "trabajar" de lideresa. Muchos ciudadanos a los que se suponía que eran voto cantado para JxC terminaron de convencerse -en las semanas previas a la elección general- de que Bullrich no les aseguraba cambios.

¿Por qué fracasó Horacio Rodriguez Larreta en las PASO? Según Lilita Carrió, el centro político que proponía el ex jefe de Gobierno porteño era un centro corporativo, no un centro político vital. ¿Y qué es un centro vital? Según la ardorosa "fiscal" chaqueña, eso define a "un centro que lucha contra la corrupción, que defiende los valores republicanos, que valora los derechos individuales tanto como los derechos sociales. Una centralidad vigorosa no corporativa". La corporación atiende intereses sectoriales y no necesariamente el bien común.

Pese a lo que afirma Javier Milei acerca de que defender el centro político es de tibios y rastreros, muchos de esos tibios son los que han terminado dando aval a la lucha contra la corrupción y por la transparencia. En el reciente debate nacional por la situación de las universidades, el gobierno de MIlei nunca dejó en claro que el problema no es la universidad, sino que son las cosas que no se hacen bien en las universidades. Si lo hubiera dicho claramente y no con tantas carajeadas se hubiera ahorrado varios dolores de cabeza.

La disyuntiva radical

Parafraseando a aquel Raúl Alfonsín que nos preguntaba: "¿qué es hoy ser progresista en la Argentina?", desde ese laberinto ideológico que en la actualidad es la UCR nacional debería nacer una pregunta igual de inquietante: ¿qué es hoy ser radical? Alrededor de ese punto deberían estar debatiendo sus referentes.

¿Son los radicales esa "manga de inservibles socialdemócratas" que ve en ellos Javier Milei o todavía hay "nervio" en ese partido para volver a representar a la clase media, luego de que el kirchnerismo la mirara en menos y las lumbreras camporistas la vapulearan tildándola de "clase mierda"?

¿Qué identidad le podemos asignar a un partido centenario que, tras extinguirse Juntos por el Cambio, es hoy una marca que ha quedado repartida en diversos referentes ninguno de los cuales logra el liderazgo necesario para volver a amalgamar. De los 10 gobernadores no kirchneristas que respondían a JxC, cinco son radicales netos, 3 del PRO y dos de partidos afines.

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La Liga de los Gobernadores. Cinco son radicales netos, 3 del PRO y dos de partidos afines.

La Liga de los Gobernadores. Cinco son radicales netos, 3 del PRO y dos de partidos afines.

El de los gobernadores es uno de los dos bloques del radicalismo que busca mantener vivo el fuego partidario. Este sector, del cual Alfredo Cornejo es uno de sus referentes, se caracteriza por estar a la espera, retraídos en sus territorios y anhelando que decante y quede consolidada la administración pomposamente llamada libertaria o anarcocapitalista, que es la que recibió la mayoría de los votos y a la que estos gobernadores dicen ofrecer un acompañamiento crítico.

Por otro lado está el grupo de los radicales porteños y bonaerenses que siguen a Martín Lousteau, y que se han hecho cargo de la titularidad de la UCR nacional. Lousteau, "inolvidable" ex ministro de Economía de Cristina Kirchner en la primera presidencia de ésta, quien hizo arder el país con la guerra del campo, y que terminó tornándose radical en 2017, es para muchos un inexplicable jefe del radicalismo nacional, quien junto a dirigentes como Emiliano Yacobittii, Maxi Abad y Martín Ocampo, que se caracterizan por ser críticos frontales a Javier Milei, no tiene ningún interés por darle chances al libertario para que se asiente

Eso hace que la UCR siga fraguándose en una crisis de personalidad en la que cada grupo esté haciendo lo que le parece sin una hoja de ruta clara e inteligente. Se corre así el riesgo de que la UCR se consolide como esa "segunda marca" de la que se complace MIlei, es decir ese tipo de partido que, a nivel nacional, sirve sólo de acompañante.

Todo lo expuesto sobre el PRO y la UCR nos lleva a la pregunta del título: ¿Por qué se desechó tan rápidamente una experiencia política de coalición que debería ser, si es que ha terminado su ciclo, tema de estudio y análisis para futuras acciones políticas? ¿El tsunami Milei tiene la culpa de todo?

Muchos de los ex JxC que deberían responder con sana autocrítica han optado, en cambio, por fingir demencia.

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