Análisis y opinión

Javier Milei se sienta sobre los recursos provinciales y no entiende lo que pasa en los municipios

Pretender que toda obra para beneficio de una comunidad de esta Argentina tan variada sea encarada solo por privados para que después se cobren con el modelo de los peajes en las rutas, es un disparate.

Esta semana un juez federal con asiento en la provincia de Mendoza sentó un precedente que podría ser la punta de un iceberg para los intereses del gobierno de Javier Milei.

El Presidente entiende que cortando la guita de la obra pública, corta “curros enquistados en la casta” y así daña a la política que él aborrece y extermina. Ponéle.

En su imaginario, “la casta” son dirigentes políticos en contubernio con empresarios venales que pagan coimas y viven del Estado. ¡Reduccionismo nivel Dios! Y también falta de conocimiento sobre criterios reales de federalismo y utilización de los dineros públicos, porque nada es más cierto que el dinero que habita en las arcas del Estado es de los contribuyentes, ciudadanos o habitantes de una Nación.

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La demanda por la obra casi terminada

Eduardo Puigdéngolas, juez federal con domicilio en la ciudad de San Rafael, le dio la derecha a un pedido de la municipalidad de ese departamento por los recursos que ya se pusieron en casi un 90% (89,04 en rigor) para un gasoducto que proveerá de gas natural a 30.000 nuevos usuarios del Sur mendocino.

El magistrado entiende que esa obra debe terminarse y que el municipio debe recuperar el dinero que puso para el desarrollo como determinó la Nación oportunamente.

Además, al tener el 100% de los caños colocados bajo tierra, consideró que la obra corre "riesgo de deterioro o destrucción de los materiales empleados", lo cual, considera el juez, debe evitarse.

Más allá de los detalles judiciales, y descartando que podrían darse fallos similares en otros lugares del país, corresponde hacer una lectura de la forma en la que Milei entiende que se conducen las cosas.

Argentina es un país de tierra adentro, las provincias están conformadas por cientos de municipios con gente viviendo, trabajando y consumiendo.

Mirada porteñocéntrica

Milei soslaya esa lógica simplemente porque no la vivió jamás, es un porteño con pocas escapadas al interior del país.

Tampoco tiene entre sus más cercanos operadores y asistentes a hombres o mujeres de esa Argentina profunda a la que él no llegó ni cuando estaba en campaña.

La vicepresidenta, la ministra de Capital Humano, los ministros del Interior y de Economía son también hombres y mujeres urbanos. Ni hablar de su hermana que también, como él, nació en el Obelisco.

No se figura que detrás de la decisión de cortar “los curros de la casta” deja sin trabajo a un montón de personas trabajadoras que emplea una obra pública y que viven al día, más allá de los beneficios de la obra en sí que puede ser una ruta, un hospital o un gasoducto.

Se da una paradoja porque en el interior profundo que se ve notablemente afectado por la decisión de cortar la obra pública, Milei arrasó en el balotaje.

Una buena y una mala con eso para el Presidente: lo acompañaron para que llegara a la cúspide del poder porque creyeron en él pero no lo votarán otra vez si el precio es quedarse sin trabajo o pagar los servicios más caros que en Europa.

El precio de la libertad

Los precios de todo han explotado a las nubes por más que alguno experimente una pequeña baja y nada parece detener esa marcha con una política económica que cree en que soltar los precios es lo correcto.

La importación ayuda para bajar algunos precios pero la leche y la mayoría de los productos de la canasta básica argentina siguen siendo casi un monopolio en el país.

La sumatoria de argentinos que viven en esos pueblos del interior son un aporte clave al momento de abrir las urnas en una elección.

Incluso muchos pueblos del interior de la enorme provincia de Buenos Aires viven en esa lógica de pueblo pequeño que necesita del trabajo que dan las obras del Estado. No hay que irse a Jujuy o a Santa Cruz para verlo.

Cornejo, en otra

Los intendentes la reman en dulce de leche para estar con los números al día, sólo quienes tienen un meticuloso cuidado de los recursos pueden cumplir con todo.

La Provincia está a los palos con una economía macro que la golpea y también muestra favoritismos al momento de repartir recursos como indican los usos y costumbres de la política provincial y nacional: los aliados primero.

Veremos qué pasará finalmente con el destino de los 1.023 millones de dólares de la polémica que hizo estallar los ánimos en la parte más austral de la provincia.

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Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza.

Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza.

Cornejo se sacó la lotería con un billete que se compró en una agencia de quiniela del Sur, las cosas como son.

El gobernador se aferra a esa guita porque cambia enormemente la perspectiva financiera de su segundo gobierno.

La vuelta de los deseos separatistas

Desde el Sur todo pareciera más difícil, los 243 kilómetros que separan Mendoza de San Rafael se notan. Ni hablar los más de 400 que la separan de Malargüe o los 300 y pico para llegar a General Alvear.

Podría parecer el rezongo de un sureño pero créanme que acá los recursos de la provincia no llegan con tanta fluidez como en el Norte.

Cómo habrá sido la movida que desplegó el Sur por lo del gas que unió a dos intendentes de partidos distintos en la cruzada: el actual, el peronista Omar Felix y el radical Ernesto Sanz quien gobernó entre 1999 y 2003, antes de la primera vez de Omar Félix.

Ambos celebraron el fallo de Puigdéngolas y facilitaron letrados oficiales —con el reconocido abogado sureño Alfredo Juri Sttica a la cabeza— y del estudio del propio Sanz para darle forma a la demanda.

Las metas fiscales de Milei de déficit cero parecieran atentar contra el desarrollo del país profundo.

Pretender que toda obra para beneficio de una comunidad de esta Argentina tan variada sea encarada sólo por privados para que después se cobren con el modelo de los peajes en las rutas, es un disparate.

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