Análisis y opinión

Evaluar el rumbo para evitar el fracaso, admitir errores y corregirlos para recuperar la confianza

Quebrar la tendencia depende del propio gobierno, ya que está a tiempo de provocarlo, siempre que sea capaz de saber leer la realidad

Es curioso que haya quienes se sorprenden con los datos que se han dado a conocer en estos días sobre la marcha de la economía. Al menos, desde este envío diario venimos compartiendo impresiones de la calle, las penurias de sectores de la población, y los números precisos acerca de los indicadores socioeconómicos.

No hay tal sorpresa si se sigue todo el proceso con detenimiento, en donde se viene advirtiendo el freno de la actividad económica. El comercio tradicional está menguado por un consumo en baja a raíz de la caída del poder adquisitivo y el aumento de la desocupación. Las industrias emplazadas en torno de los aglomerados históricos son afectadas por el modelo de apertura y los altos costos que dificultan la competencia frente a los productos importados. A su vez, el Estado ha desertado de la inversión en infraestructura y así se ha ido retroalimentando el círculo vicioso.

No hay vasos comunicantes entre Vaca Muerta y el resto de la actividad tradicional,

No hay vasos comunicantes entre Vaca Muerta y el resto de la actividad tradicional,

También hemos advertido que no hay vasos comunicantes entre Vaca Muerta y el resto de la actividad tradicional, y que el auge de las exportaciones energéticas, un dato positivo para la estabilidad macroeconómica, no derrama en la población de manera directa. A propósito, lo que es bueno debe seguir siendo apuntalado, está claro, aunque no implica que las actividades que no repuntan deban quedar a la intemperie. Y no se trata de un problema de empresarios, sino de la pobreza que ha crecido fuertemente en el primer semestre, porque con la baja de decimales en la inflación tampoco alcanza.

A todo esto, veamos cómo el presidente observa el panorama: “Los indicadores están arrojando cualquier cosa...”, respondió en una entrevista con el periodista Luis Majul, con lo cual descree del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que elabora el INDEC. Su explicación es que la economía atraviesa “muchos cambios estructurales”. “Estamos en niveles máximos de PBI”, afirmó, al tiempo que proyectó “cuatro años de crecimiento”. Por su parte, JP Morgan, menos optimista, anticipó para el tercer trimestre una contracción y recortó de 2,7% a 1,5% la proyección de crecimiento del país para todo 2026.

La Universidad Torcuato Di Tella acaba de dar a conocer su tradicional informe sobre índice de Confianza en el Gobierno (ICG) correspondiente al mes de septiembre de 2026, que indica una caída del 5,9% respecto de agosto y de 21,4% en relación con el fin del año pasado. El mayor descenso se concentró en los primeros cinco meses de 2026.

Un aliciente para la gestión de Milei es que el indicador marca una confianza superior a la que experimentaron las demás administraciones, desde el primer gobierno de Cristina en adelante, para el mes número 33 de mandato.

Quebrar la tendencia depende del propio gobierno, ya que está a tiempo de provocarlo, siempre que sea capaz de saber leer la realidad y empeñarse en las correcciones necesarias a su gestión.

En pocas palabras

  • Datos económicos: se advierte freno en la actividad económica, consumo en baja y aumento de la desocupación.
  • Perspectivas: el presidente difiere de proyecciones pesimistas como la de JP Morgan sobre la economía argentina.
  • Confianza: el Índice de Confianza en el Gobierno cae, aunque se mantiene por encima de administraciones anteriores en el mes 33 de mandato.
Resumen generado por Thinkindot AI

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