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El Rubius no es feliz y se fue de España asqueado con "los de Hacienda"

El más famoso youtuber de España, El Rubius, ha generado en ese país tanto lío como las políticas contra el Covid. Se hizo ciudadano de Andorra cansado de pagar al gobierno ibérico la mitad de lo que gana

El título podría ser "Los youtubers se toman el buque", o "La tacañería incivil de los influencers", o tal vez "¿Quién le teme a estos cosos nacidos de internet?"

Como si España no tuviera ya demasiado con la tercera ola de la pandemia, ahora a los ibéricos se les ha dado por discutir los pormenores del singular éxodo de los tíos (y tías, claro) vinculados a los nuevos negocios y oficios de la virtualidad.

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El Rubius, que quizás sea el más famoso de los youtubers españoles, no es el primero de los que parte de su país por estar enojado con "los maltratos recibidos de Hacienda" (se refiere a la ATM de allá). La Meca de casi todos estos exiliados "virtuales" es el Principado de Andorra, un microestado situado en los Pirineos entre España y Francia. Los influencers que se exilian de la garra impositiva dicen estar cansados de pagar gravámenes que consideran abusivos. En Andorra, aseguran, les cobran sólo el 10% de lo que deben pagar al fisco en Madrid.

La pregunta que también se hacen allá es: ¿Hay que respetar a estos chulos que les va muy bien en sus negocios o hay que marcarlos como poco solidarios, máxime en medio de una pandemia que tiene a maltraer a los españoles y a los responsables de las finanzas públicas?

Su epístola

En una especie de carta al país, que El Rubius subió a Twitter y que ha sido motivo de estudio por parte de especialistas de la comunicación (como aquí son las epístolas de Cristina), el influencer demuestra que no es ningún pavo. El Rubius atribuye a la buena educación que recibió en Noruega -donde él y sus padres vivieron durante su niñez- el soporte conceptual que lo llevó a la fama como estrella virtual.

"En Noruega aprendí lo que es la honestidad y la transparencia", afirma el chabón que está que trina contra "las difamaciones" recibidas de los malditos de Hacienda y de los ciudadanos que no entienden de qué va lo suyo como referente social. Los comentaristas de las redes se han dividido entre quienes lo putean y piden que sea declarado enemigo público N° 1 y quienes lo defienden como si se tratara de un hermano.

A todo esto usted dirá "¿pero qué es lo que realmente hace este huevas?". Lo dicho, joder: es youtuber, que es un tipo que a través de las redes de internet hace comentarios, fija posición sobre temas de actualidad, tira sugerencias sobre nuevas tendencias, o lanza juegos con premios para sus seguidores. El influencer establece "agenda", que es eso con lo que sueñan los gobiernos cuando quieren convencernos de que son geniales.

Le explico

El Rubius "planta cara", como dicen los gallegos, y habla de política, modas, libros. música, costumbres, religión, sexo o de lo que pinte. Es como una especie de Lanata-Tinelli-Baby Etchecopar-Gato Sylvestre-Pagni, todo junto pero para millennials. Para ello cuenta con canales en Youtube y otros sitios específicos donde lo sigue una legión de gente joven y no tan pendex.

El Rubius factura en publicidad mucho más que algunos programas de medios tradicionales. Por eso nuestro personaje cuestiona casi a diario a los medios tradicionales (léase diarios, radios, canales de TV, revistas) pero también a las redes sociales "establecidas" porque no cachan su cruzada libertaria. "No entienden las nuevas profesiones nacidas de internet y desatan un gran rencor sobre ellas", remarca.

Para escarbar más en la herida, El Rubius escribe en su epístola que "lo que le carcome a los medios tradicionales es que un tío desde su habitación tenga más repercusión que cualquiera de sus emisiones para las que necesitan tener 30 personas trabajando. Lo que les carcome es que año tras año la publicidad se vaya trasladando de las TV convencionales hacia internet".

El susodicho, que ya está instalado en Andorra, ha comenzado con sus transmisiones diarias desde ese principado parlamentario y ha sido todo un éxito, sobre todo por la entrada de nuevos suscriptores que le pagan así su, digamos, valentía. "Llevo 10 años de youtuber. Y he pagado en impuestos la mitad de lo que he ganado", repite.

Enemigo público

"Hacienda, sin embargo, me ha tratado como un delincuente e insolidario -reza en su famosa carta- y ha metido presión sobre la ciudadanía sugiriendo que voy a hacer como que vivo en Andorra pero que en realidad voy a seguir disfrutando del sol español. Es decir, que voy a fingir un traslado. Incluso se ha permitido señalarme con el dedo el propio vicepresidente del Estado", en relación al polémico dirigente populista Pablo Iglesias".

Otro dato no menos significativo -que El Rubius ha puesto de manifiesto- indica que él es un producto de exportación ya que la mayoría de los ingresos que tiene por youtube vienen de fuera de España, en particular de Estados Unidos, la Argentina, México y Colombia.

Por supuesto, son tantas las alabanzas como las críticas que este chaval ha recibido por su decisión de hacerse vecino de Andorra. Los artistas e influyentes de la izquierda clásica lo han presentado como un producto típico de la escoria capitalista. (Dije chaval, pero este tipo ya tiene 30 años, es decir que entra en la categoría de lo que en mi pueblo se denominaba "un tonto grande").

Un dato no menor, aportado por él mismo, es que no es feliz. Le pesa la fama. En Madrid vivía encerrado. Salir a la calle significaba tumultos cuando lo reconocían, Se ha cambiado cinco veces de departamento. No ha podido dormir tranquilo en los últimos años pensando que ahí afuera hay gente esperándolo. Salir a comprar pan es una tragedia. En Andorra dice que pasea por las calles y nadie lo molesta.

Telón y final

Concluyo este espiche con tres citas de El Rubius:

  1. "Las leyes sobre impuestos no están preparadas para esta nueva ola de creadores on line".
  2. "No es cierto que yo pregone el no pago de impuestos. Lo que digo es que no hay relación equilibrada entre el Estado y el ciudadano".
  3. "En los medios tradicionales faltan fuentes veraces y mayor contraste de las informaciones. Trabajan de la misma forma con la que ellos atacaban a los nuevos medios de internet. Todo lo hacen para conseguir un click fácil".

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