Musica Miércoles, 28 de febrero de 2018

La Academia de los Grammy Latinos desembarcó en el país

El colombiano Carlos Vives ofreció en el Auditorio de la Usina del Arte (Buenos Aires) un cálido show, cargado de emociones, con la compañía de Soledad Pastorutti, durante la primera Sesión Acústica de los Grammy Latinos que se realiza en Buenos Aires, organizada por la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación.

Esta es la primera ceremonia de este estilo que se realiza en la Argentina y según el titular de la Academia, Gabriel Abaroa, obedece al "calibre de artistas que tiene y ha tenido la Argentina y a que esta es la capital mundial del tango, el folclore y el rock en español".

El colombiano, con un estilo muy cálido, arrancó contando la historia de la música folclórica de su país, su decisión de fusionarla con el pop, el rock y el reggae y la influencia de la música argentina en su vida y en su país.

Desde la segunda mitad de los 80 Vives puso en valor comercial ritmos como el vallenato, la cumbia, la champeta y el bambuco, entre otros ritmos, rescatando a músicos que se encontraban en el olvido como Toto la Momposina y repertorios como los de Rafael Escalona, entre otros.

"Es increíble que esto me esté pasando en la Argentina", dijo Vives antes de empezar a detallar con admirable precisión los lazos musicales y culturales que unen a Colombia con la Argentina.

"El vallenato nace de los juglares que contaban las historias de los pueblos, por eso antes no se bailaba y luego comenzó a bailarse", narró Vives antes de mostrar y detallar los instrumentos que compone el instrumental de la música de su país, en especial, el acordeón que tan magistralmente toca en su banda Egidio Cuadrado.

Arrancó con el clásico "Custodia de Badillo" donde cuenta el robo de las joyas de una iglesia en un pueblo muy vinculado a la independencia de Colombia, siguió la hermosa "El cantor de Fonseca", donde se luci{o Cuadrado con sus dedos y su acordeón, y donde Vives relata casi la historia del vallenato y la Guajira.

Sin dejar el relato casi antropológico Vives recordó en su infancia los discos de Carlos Gardel que su abuelo le hacía escuchar, ya que este pariente alcanzó a ver al Zorzal criollo en sus shows en Colombia en la década del 30.

En este punto y fijando a la cordillera de Los Andes como el vaso comunicante cultural y musical de América Latina, Vives se refirió a la influencia enorme de la música Argentina en su país, al punto tal de saludar afectuosamente a Palito Ortega al apuntarle que los colombianos tuvieron su versión propia del "Club del Clan".

Luego evocó los años 80 en Bogotá cuando descubrió a las bandas argentinas en una feria donde compró los primeros casettes de Sui Generis y Seru Giran, haciendo entonces referencia a la "enormidad de artista que es Charly García".

"A mi me ponen rock en inglés o de otros países y lo escucho, pero siempre digo que a mi me gusta el rock argentino, ese es mi rock. El rock argentino modificó a la sociedad colombiana, a nuestra música", dijo como prólogo a relatar que en esa época en una FM ponía canciones de García, Luis Alberto Spinetta, León Gieco, Soda Stéreo, Virus y Fito Páez, además de darle el espacio a los primeros artistas rockeros colombianos.

"El rock argentino nos enseñó que podíamos hacer rock colombiano, que ya no servía cantar covers en ingles, que podíamos contar nuestras vivencias con ritmo rockero", añadió antes de arrancar con una emotiva versión de "El fantasma de Canterville" acompañado por toda su banda.

Entonces divisó a David Lebón en la platea y se pusieron a charlar sobre su mutua admiración y anécdotas en la última entrega de los Grammy Latinos e inmediatamente tocaron el "Bus del blues", un rocanrol con una letra de fuerte compromiso social que perteneció a una disuelta banda de rock de Bogotá, en donde tocaba Carlos, el tecladista de Vives.

Luego recordó una frase de Gabriel García Marquez, quien señaló que "el Caribe comienza en Lousiana" para fijar el vinculo del folclore de la región con los ritmos que los africanos llevaron a Nuevas Orleans y con el blues y el jazz. También citóó una charla con el veterano productor Clive Davis, quien le dijo "desde la música de tu país, el vallenato y la cumbia, tienes que buscar tu propio rock".

Y con "Cañaguetera" demostró su lectura y su propuesta al cruzar instrumentos típicos como el acordeón, la caja y el güiro con guitarra eléctrica, bajo, batería, teclados y aerófonos "porque -resaltó- en estos 10 discos yo estoy buscando mi rock desde la música folclórica de Colombia y fusionándolo con todo", agregó.

En esa línea pero con pulso de reggae siguió el clásico "La tierra de olvido", que hizo levantar a toda la audiencia al igual que la dulce "Quiero verte sonreir" y el más reciente hitazo "La bicicleta" que grabó junto a Shakira y que anoche sonó más dancehall cruzado con el vallenato.

Luego manifestó su admiración por Soledad Pastorutti y sus ganas de producirle un disco e invitó a la nacida en Arequito a hacer "Dame una sonrisa", donde se cruzo el camino de ambos en esa fusión del folclore latino desde Tierra del Fuego hasta el Río Grande.

El cierre fue con "Pa Mayte" y una champeta clásica de Cartagena que puso a bailar a todos los presentes, entre ellos, Abel Pintos, Axel, los integrantes de Miranda!, Lali Esposito, Alejandro Lerner y otros músicos locales.

Un rato antes que Vives, la Sole abrió el abanico de su repertorio al cruzar también su faceta de folclorista que apuesta por la fusión al tocar la chacarera "Canta" con el vals peruano "Que nadie sepa mi sufrir" y la santiagueña "Cuando me abandone el alma" de los Carabajal.

Más tarde mezclo estrofas de la Lambada con ritmo bien andino boliviano con clásicos suyos que cerraron con "El tren del cielo" y luego ofreció la nueva "Eres" con airecitos caribeños y cerró con su hermana Natalia Pastorutti haciendo "Hermanas" en ritmo de bossa nova.

Al inicio de la ceremonia, Axel y Lali Esposito explicaron la obra de la Fundación de los Grammy Latinos que entrega instrumentos a niños de toda la región y becas para que jóvenes músicos latinos puedan estudiar en la Escuela de Música de Berkeley en los Estados Unidos.

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