El mini concierto que ofreció Lady Gaga en el entretiempo del mediático Super Bowl del fútbol americano no tuvo declaraciones políticas explícitas pero sí un fuerte mensaje de inclusión que fue leído como un disparo a la Casa Blanca manejada por Donald Trump.La artista comenzó con ella parada en uno de los bordes superiores del estadio y cantando una versión filo kitsch del himno estadounidense, God Bless America, antes de pasar al This Land Is Your Land, que concluyó con una cita al Juramento de Lealtad: "Una nación, bajo Dios, indivisible, con libertad y justicia para todos", con claro énfasis en el "para todos".
Luego, Gaga se arrojó en arnés hasta el centro del escenario, donde interpretó (con un notorio playback) hits como Just Dance y Poker Face y Bad Romance.



