Presionado desde su propio partido, y sin posibilidades reales de forjar un triunfo, Rick Santorum renunció este martes a sus aspiraciones presidenciales y le allanó el camino a Mitt Romney hacia la candidatura presidencial de los republicanos.
Con esa decisión, Santorum marcó, en los hechos, el inicio de la campaña presidencial de Estados Unidos, en la cual el presidente Barack Obama disputará la Casa Blanca con Romney en las elecciones del 6 de noviembre próximo.
"Hemos tomado una decisión sobre el fin de semana: que si bien esta carrera presidencial ha terminado para nosotros, para mí, y vamos a suspender nuestra campaña a partir de hoy, no hemos terminado de pelear", afirmó Santorum, en Gettysburg, Pensilvania, acompañado de su mujer, Karen, y cuatro de sus siete hijos.
Con una campaña mucho más modesta que la de Romney, y sin el apoyo del ala tradicional del partido, Santorum, la gran sorpresa en la dura interna republicana, era la última opción de los conservadores, que nunca terminaron de digerir el perfil moderado del ex gobernador de Massachusetts.