En teoría, no hay nada que frene al Papa a tomar un pedazo de papel de su escritorio y escribir unacarta de renuncia al Colegio Cardenalicio, el cuerpo de cardenales de la Iglesia Católica y órgano
supremo electoral dentro de la institución.
Bajo el derecho canónico, las únicas condiciones para la validez de una renuncia de ese tiposon que se haga libremente y que sea debidamente publicada. Pero ningún Papa lo ha hecho en los tiempos modernos. Hubo, sin embargo, una persistente especulación de historiadores de que durante la SegundaGuerra Mundial, el papa Pío XII elaboró un documento asegurando que si él era secuestrado por losnazis se considerara que había renunciado y que su sucesor debía ser elegido. Como el Vaticano ha retrasado la publicación completa de sus archivos relativos alpontificado de Pío, a causa de una disputa sobre su reacción ante el Holocausto nazi, no hay manerade verificar si esto es verdad. Pretendientes Yendo más atrás en el tiempo, el último caso de un Papa renunciante se remonta a más de cincosiglos. El papa Gregorio XII, que reinó desde 1406 hasta 1415, lo hizo para poner fin a lo que sellamó el Cisma de Occidente. Había tres pretendientes al trono papal en ese momento: el Papa romano Gregorio XII, el Papade Aviñón Benedicto XIII y el antipapa Juan XXII. Antes de renunciar, Gregorio XII formalmente convocó a un concilio de la Iglesia y loautorizó a elegir su sucesor. El único otro ejemplo significativo de una renuncia papal se remonta aún más lejos en eltiempo. En 1294, el papa Celestino V, apenas cinco meses después de su elección, emitió un decretodeclarando solemnemente que estaba permitido que un Papa dimitiera. Y luego lo hizo. Vivió durante dos años más como un ermitaño y más tarde fue declarado santo. El decreto queemitió terminó con cualquier duda entre los especialistas de derecho canónico sobre la validez deuna renuncia papal. Habiendo dicho todo esto, explica el corresponsal en el Vaticano, la probabilidad de que elpapa Benedicto XVI renuncie voluntariamente a su cargo es escasa. El Vaticano hasta ahora ha defendido enérgicamente sus cinco años de papado y la conductaprevia de Benedicto XVI durante el período en que fue cardenal arzobispo de Munich y,posteriormente, líder de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el departamento de vigilanciadel Vaticano responsable de la disciplina de los sacerdotes culpables demala conducta.



