Para el padre Massimo Donghi las mentiras sí que tiene patas cortas, o mejor dicho, no saben nadar. Es que este sacerdote de la localidad italiana de Besana Brianza les había anunciado a sus feligreses que dejaría su parroquia por un tiempo para reencontrarse con Dios en un retiro espiritual, pero el naufragio del Costa Concordia reveló que no sólo no se encontraba en un monasterio, sino que la paz interior fue a hallarla al buque.
Para el padre Massimo Donghi las mentiras sí que tiene patas cortas, o mejor dicho, no saben nadar. Una sobrina de él, que también viajó en el buque, fue quien lo traicionó y publicó una foto de la noche del naufragio en Facebook.
Otro escándalo: un cura pidió ir a un retiro pero se fue al Costa Concordia

Según el diario Leggo.it, a la comunidad de Besana Brianza no le molestó tanto que el párroco se fuera en el crucero, sino que les mintiera al afirmarles que se iba de retiro y no de vacaciones.
La historia va más allá. Don Massimo, como lo llaman en su iglesia, no estaba solo. Llegó al Costa Concordia con sus familiares, entre ellos a una sobrina, quien terminó traicionándolo al publicar una foto de la noche del naufragio en Facebook.
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Fue llegar a tierra tras tomar un bote salvavidas, que la joven escribió en su muro que ella, su abuela y su tío (el cura) estaban bien.
La del sacerdote es un anécdota escandalosa más consecuencia del naufragio del Costa Concordia. Claro que la principal es la de su capitán, Francesco Schettino, que no sólo huyó en pleno hundimiento, sino que mintió con historias poco creíbles. También puede contarse la de la historia de la presunta amante del marino, que ni siquiera estaba registrada como pasajero.