Los socorristas italianos buscaban este sábado desaparecidos por el accidente en el que encalló el viernes un crucero con más de 4.000 personas a bordo en Toscana, en la costa oeste de Italia, y que provocó la muerte de al menos tres personas.
"Hay tres muertos confirmados", aseguró el prefecto de la región, Giuseppe Linardi. "No podemos excluir de momento que haya desaparecidos, esperamos el resultado de la intervención de los buzos para verificar si alguien quedó (bloqueado) en la parte sumergida", agregó en declaraciones a un canal de televisión.
"Sabremos con certeza si los hay y cuántos cuando terminemos de inspeccionar el barco", dijo. Según el prefecto, "como hubo un movimiento de pánico y algunas personas se tiraron al mar, es posible que algunas no hayan podido ser rescatadas".
Las autoridades sanitarias indicaron que las tres víctimas murieron ahogadas.
El buque "Costa Concordia" realizaba un crucero de una semana por el Mediterráneo cuando chocó aparentemente contra una roca cerca de la isla de Giglio, en el sur de Toscana, llevando a bordo 4.231 personas -entre ellos numerosos extranjeros-, que están siendo trasladados a tierra firme.
Muchos de los pasajeros se encontraban cenando cuando encalló el buque y por el pánico algunos saltaron al agua helada.
Unidades de Guardacostas, buques mercantes y transbordadores que garantizan viajes entre la costa toscana y la isla de Giglio participaron toda la noche del viernes en la evacuación de pasajeros y de la tripulación.
En total 12 buques y 9 helicópteros continuaban movilizados este sábado por la mañana "para verificar si no hay nadie en el mar", según el portavoz de la capitanía de Livorno, Emilio Del Santos.
Con las primeras luces del día los rescatistas inspeccionaron la parte aún sumergida del buque que tiene una brecha de entre 70 y 100 metros de largo en su casco y está inclinado unos 80 grados amenazando con hundirse por completo.
Los buzos también fueron enviados para controlar el casco y la parte sumergida del buque que transportaba más de 3.000 pasajeros -- de los cuales un tercio italianos, unos 500 de nacionalidad alemana, 150 turistas franceses, además de japoneses, indios y españoles -- y más de 1.000 miembros de la tripulación.
Una pasajera periodista, Mara Parmegiani, describió "escenas de pánico dignas del 'Titanic'", con empujones entre los evacuados, gritos y llantos.
En declaraciones a la televisión denunció la falta de preparación de la tripulación, afirmando que el "personal no estaba para nada adaptado, hubo problemas cuando los botes salvavidas fueron bajados al mar y el piloto (del suyo) tuvo que ser reemplazado". La mujer también afirmó que algunos chalecos salvavidas "no funcionaban, así como las lámparas" de emergencia.
El armador, Costa Crociera, dueño del barco, se declaró "consternado" y expresó su pésame a las familias. El armador indicó que no es posible determinar en lo inmediato las causas del accidente y aseguró que la evacuación fue rápida aunque difícil ya que el barco daba de banda cada vez más, dejando entrar mucha agua.
Según Costa Crociere, el barco había partido "de Savona para un crucero por el Mediterráneo con escalas previstas en Civitavecchia, Palermo, Cagliari (Italia), Palma de Mallorca, Barcelona (España) y Marsella (Francia)".
Los pasajeros eran trasladados por centenares este sábado por la mañana en transbordadores hacia el puerto de Santo Stefano, en tierra firme.
El barco había zarpado hacia las 18H00 GMT desde el puerto de Civitavecchia, cerca de Roma, en dirección de Savona.
El "Costa Concordia", de 290 metros de eslora, tiene 58 habitaciones en suite con balcón, cinco restaurantes, 13 bares y cuatro piscinas.
Luciano Castro, un testigo, indicó a la prensa italiana que hacia las 21H30 (20H30 GMT) los pasajeros "estaban cenando cuando se fue la luz, siguieron un golpe y luego un fragor y los cubiertos se fueron al suelo".
Cuando volvió la luz, el comandante anunció una avería del generador eléctrico y garantizó una reparación rápida, pero unos pasajeros se apercibieron que el barco estaba ladeado.
La tripulación invitó a todo el mundo a ponerse los chalecos salvavidas y juntarse en el puente delante de las chalupas.
Luego vino la orden de abandonar el buque: siete timbrazos cortos y uno largo, según el testigo.
Fuentes: Noticias Argentinas y diversos diarios internacionales
