Una española fue condenada a pagar 3.756 euros (casi 21.000 pesos argentinos) de multa por
alimentar a las palomas que revoloteaban alrededor de su edificio en Málaga. Los vecinos la habían
denunciado por la suciedad que dejaban las aves en la fachada del inmueble, según publicó hoy la
prensa de ese país.
No es la primera vez que la mujer es sancionada por este motivo, aunque no con una multa tan
elevada. Una funcionaria de medio ambiente justificó la medida al considerar que se trata de una
actitud "incívica que no podemos dejar pasar y, menos aún, si se trata de reincidentes".
En esa misma ciudad del sur de España también han sancionado con multas de 500 a 1.250 euros
a cuatro personas por las molestias que causaban los ladridos de sus perros a los vecinos y a un
hombre por el ruido de sus gallos.


