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Mohammed Mursi presidirá Egipto tras imponerse en las elecciones por el 51,73% de los votos

Mohammed Mursi será el primer presidente civil de Egipto tras el fin de la era Mubarak: el candidato de los Hermanos Musulmanes fue declarado vencedor de las elecciones del 16 y 17 de junio por la comisión electoral, lo que desató el júbilo entre sus seguidores congregados en la plaza Tahrir de El Cairo.

Mursi, de 60 años, se convierte así en el primer presidente elegido democráticamente en el país, tras imponerse con el 51,73 por ciento de los votos a su contrincante Ahmed Shafik, que obtuvo el 47,27 por ciento, según comunicó el presidente de la comisión, Faruk Sultan, en una rueda de prensa retransmitida en directo en El Cairo.

La participación registrada en la segunda vuelta de los comicios fue del 51,85 por ciento, cuatro puntos menos que en la primera, dijo la comisión al presentar los resultados oficiales definitivos, tras varias postergaciones que dejaron entrever alguna maniobra de la cúpula militar que gobierna el país.

El derrotado Shafik fue ministro y último jefe de gobierno del régimen del presidente Hosni Mubarak, expulsado del poder por una revolución popular el 11 de febrero de 2011. Por ello Shafik era considerado representante del antiguo régimen y se temía una distorsión del voto popular para favorecerlo. Durante toda la semana se esperó en vano el escrutinio definitivo, en un clima de creciente tensión.

La noticia, que llegó tras las últimas decisiones del gobernante Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, fue celebrada por una multitud de seguidores de Mursi congregados en la plaza Tahrir de El Cairo. Cientos de miles de personas, la mayoría jóvenes, enarbolaban banderas egipcias, gritaban y cantaban a favor de su candidato y lanzaban fuegos artificiales en la emblemática plaza donde nació la revolución popular que expulsó a Mubarak del poder. La policía y el ejército se desplegaron para evitar incidentes y se apostaron ante edificios públicos y ante importantes salidas de las autopistas.

El presidente de la comisión electoral, Sultan, denunció "presión, calumnias y mentiras por parte de determinados sectores políticos". Sin nombrarlos, fue evidente que se refirió a los Hermanos Musulmanes, que se declararon vencedor a Mursi poco después del cierre de los locales electorales y sin esperar el dictamen oficial. Poco antes de conocido el resultado amenazaron con manifestaciones violentas si había fraude electoral y Mursi no era declarado ganador. Por otro lado, los seguidores de Shafik expresaron una visión apocalíptica ante la posibilidad de un "Estado islámico", ante la llegada de Mursi y los Hermanos Musulmanes a la presidencia.

El anuncio de los resultados electorales estaba previsto para el jueves, pero fue pospuesto para revisar las más de 400 denuncias de los dos candidatos. Sultan aseguró que las irregularidades descubiertas no influyen en el resultado electoral y que algunas acusaciones de manipulación a gran escala no fueron demostradas.

De esta forma, y por primera vez en la historia, los Hermanos Musulmanes, organización que tiene 80 años, alcanzan la presidencia de Egipto. También es la primera vez que el país cuenta con un civil como presidente, después de que faraones, reyes y generales ocuparan la jefatura de Estado.

Sin embargo, Mursi no contará con poderes casi absolutos como sus predecesores. En semanas recientes el Tribunal Constitucional y el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas recortaron ampliamente el poder de los Hermanos Musulmanes. El primero disolvió el Parlamento, surgido de elecciones democráticas, invocando vicios de procedimiento. Poco después la cúpula militar emitió decretos que recortaron los poderes presidenciales. Así, Mursi no podrá ordenar la intervención del ejército sin la aprobación del Consejo Supremo y tampoco podrá decidir sobre las fuerzas armadas y su financiación.

De todas formas, es claro el avance del poder civil sobre el militar. La cúpula militar anunció su intención de entregar el poder a Mursi y al gobierno que designe el 30 de junio. Sin embargo, las instituciones civiles actúan a ciegas, tras la disolución del Parlamento. Hoy los militares detentan las tareas legislativas y presupuestarias.

En tanto, el grupo palestino islamista radical Hamas se mostró feliz con la victoria electoral del candidato de los Hermanos Musulmanes. Hamas es considerado un brazo palestino de la agrupación egipcia. Hamas declaró que "Israel es el mayor perdedor" con la victoria de Mursi.

Pero poco después este habló al país por televisión y ratificó el tratado de paz con Israel, firmado en 1979. Mohammed Mursi prometió cumplir con las demandas de la revolución y ser un presidente para todos los egipcios. "Egipto, nuestra amada patria, necesita nuestra unidad", dijo Mursi por la televisión estatal. "La revolución continúa hasta que se logren todos sus objetivos. Juntos continuamos la aventura". Mursi rindió homenaje a los mártires de la revolución, el ejército y las fuerzas policiales, y prometió mantener todos los tratados internacionales. Egipto es, junto con Jordania, el único país árabe que firmó un acuerdo de paz con Israel. "Venimos en paz", aseguró Mursi.

Una declaración del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, destacó que su gobierno aspira a que continúe la cooperación con El Cairo, en base "al tratado de paz entre ambos países, que beneficia a ambos pueblos y aporta a la estabilidad en la región. Israel valora el proceso democrático en Egipto y respeta sus resultados", añadió el texto emitido por Netanyahu.

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