Los holandeses quieren saber qué harán sus príncipes herederos, Guillermo Alejandro y la argentinaMáxima Zorreguieta, con las tierras que acaban de comprar en la Patagonia argentina. Así, una vez
más, los proyectos inmobiliarios de la pareja real generan críticas y polémicas en su país. Es quea fines del año pasado, los príncipes se vieron obligados a poner en venta una lujosa residencia
que estaban construyendo en Mozambique, en medio de cuestionamientos. Y ahora, los problemas lesllegan por dos terrenos que habrían adquirido en el exclusivo complejo Muelle de Piedra, en laciudad de Bariloche, con salida al Lago Nahuel Huapí, por un valor de u$s 2,5 millones, segúninformó Radio Netherlands. Esta semana el Parlamento holandés y expertos juristas salieron a poner en duda lasafirmaciones de Guillermo Alejandro, quien había manifestado que la reciente compra de tierras quehizo en la Argentina es un tema "estrictamente privado". De acuerdo con el periódico holandésAlgemeen Dagblad, los expertos en el tema tienen serios reparos sobre la adquisición de esastierras patagónicas. "El príncipe Guillermo Alejandro no ha dicho para qué quiere esas tierras. Lafinalidad de las dos parcelas de terreno que compró en la Argentina sigue siendo un misterio sinaclarar", apunta el periódico de Rotterdam, que por otro lado no especifica en qué lugar del paísse encuentran los terrenos. En declaraciones recientes a la revista holandesa Margriet, el príncipe heredero de Holandanegó que su plan sea "construir una residencia de vacaciones", algo que se venía especulando desdela prensa. Se sabe que la pareja suele pasar sus vacaciones de incógnito con sus tres hijas en lalocalidad de Villa La Angostura, donde vive el hermano de la princesa, Martín Zorreguieta. Por su parte, la semana pasada, el primer ministro de Holanda, Jan Peter Balkenende, aseguróque la adquisición de esos terrenos "es una inversión particular". Pero las críticas no se hicieronesperar y juristas holandeses comenzaron a cuestionar que el príncipe pueda hacer ese tipo deinversiones sin aclarar los motivos exactos de la compra. Sin embargo, Balkenende opinó que los ciudadanos holandeses, incluido el príncipe heredero,son "libres de disponer de su patrimonio cómo quieran". Según el sistema político holandés, el jefede Gobierno es responsable por los actos de la Reina y el Príncipe heredero. La cuestión de la compra de terrenos o propiedades por parte de miembros de la Casa Realholandesa es tema muy sensible, sobre todo después de la polémica que surgió hace pocos meses trasla forzada venta de la mansión que el príncipe y Máxima tenían en la costa mozambiqueña. La prensase había mostrado muy crítica –muchos consideraban inmoral realizar un lujoso proyecto en un paíspobre– y tras varios meses de tensión, ambos decidieron deshacerse de la propiedad. La familia real holandesa es una de las más acaudaladas del mundo, aunque su patrimonio se hareducido en cerca de un 20 por ciento desde 2008, cuando disponían de 1.000 millones de euros.Actualmente tendrían unos 800 millones, que figurarían en la cuenta familiar, con la reina Beatriza la cabeza.



