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Kensington Palace, el lugar adonde vivió la princesa, vuelve a abrir sus puertas tras dos años y 15 millones de euros en reformas.

La última morada de Lady Di

Kensington Palace, considerado el palacio "austero" de ladrillo oscuro de la realeza británica, reabre sus puertas después de dos años y 15 millones de euros en reformas. En su interior, a partir del lunes, se exhibirán "intimidades" de la querida Lady Di, quien fue su última inquilina.

Se calcula que 380.000 visitantes se adentrarán a lo largo del año en Kensington Palace, adonde también llegó a vivir la reina Victoria. Como en las mejores casas, la parte más personal y suculenta de la vida extramatrimonial de Lady Di y el príncipe Carlos quedarán sin embargo fuera del ojo público, en la parte privadísima del palacio que pronto ocuparán los duques de Cambridge, Guillermo y Kate, a punto de cumplir un año de casados.

No se podrán reconstruir, pues, la vida y milagros de la princesa durante los 16 años que vivió en palacio, pero al menos habrá cinco vestidos usados por ella, incluidas la falda fucsia de Catherine Walker y la falda negra de David Emanuel que lució en 1981, en su primer acto oficial junto a Carlos (que ahora vive en Highgrove House junto a Camilla Parker). También se podrá ver el minitraje negro que diseñó Gianni Versace en 1995 en exclusiva para la llorada princesa.

"Tenemos maravillosos ejemplos de cómo evolucionó el estilo de Diana a lo largo de los años", anticipa Alexandra Kim, responsable de la colección de vestidos reales. Pese al inabarcable ropero que dejó Lady Di, Kim se ha inclinado por los más representativos, "para mostrar de paso cómo se fue convirtiendo en una princesa más confiada en su propio estilo".

Una foto gigante con una Diana aún sonriente –tomada en 1997 por Mario Testino- cuelga en una de las paredes más visibles de Kensington, enfrentada a la de su propio hijo, Guillermo, en el momento de casarse con Kate Middleton, a la que no llegó a conocer.

Un edificio de 407 añosJoanna Marschner, responsable del "lavado de cara" de Kensington Palace, admite que su intención ha sido ofrecer "el lado familiar" del vetusto edificio de 407 años, en contraste con el boato de Buckingham. "Cuando la gente entra en un palacio real, lo primero que piensa es 'esto no es para mí'", advierte Marschner. "Nuestra intención es, sin embargo, acercar el palacio a la gente y mostrarlo como ha sido siempre, en una esquina de Kensington Park, pero muy integrado en el ADN de Londres".

Tras la familiaridad de las estancias dedicadas a Lady Di, los gloriosos interiores están reservados en el piso superior para la reina Victoria: desde las primeras zapatillas de bebé, a su traje de bodas y al vestido de riguroso luto que lució tras la muerte de Alberto en 1861.

Otro rincón completamente renovado es el que compartieron el rey Guillermo III y la reina María II, que fueron precisamente quienes contrataron al arquitecto Christopher Wren para transformar una casa modesta del siglo XVII en el embrión de lo que fue el Palacio de Kensington.

Una cierta soledad de fondo se respira en la parte que sin embargo ha sido históricamente la más "habitada" del palacio. Guillermo y María, de la dinastía Estuardo, no tuvieron descendencia: todas sus esperanzas para la sucesión estaban depositadas en su sobrino, el príncipe Guillermo, que murió tras caer gravemente enfermo en estas mismas y trágicas estancias, a la edad de 11 años.

Fuente: El Mundo

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